En un giro argumental que ni Hollywood se atrevería a escribir, el secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick, no llegó a México por un “problema con el avión”. Ante el berrinche aéreo, la presidenta Claudia Sheinbaum aplicó la solución del siglo XXI: un simple clic. La diplomacia moderna, señores.
Mientras del otro lado de la frontera lidiaban con lo que solo podemos imaginar como un avión propulsado por hámsters en huelga, la presidenta Sheinbaum confirmó este miércoles, sin despeinarse, que la agenda seguía en pie. La reunión se realizaría de forma virtual, probando que el gobierno mexicano ya vive en el futuro mientras otros todavía luchan con la mecánica básica del siglo XX. Con la calma de quien sabe que los detalles se guardan para el final, la mandataria se negó a adelantar la trama de la negociación del T-MEC, porque esto es diplomacia de alto nivel, no el avance del próximo capítulo de una serie. El equipo mexicano, que incluye a Marcelo Ebrard, opera como una máquina bien aceitada, manteniendo comunicación tanto con la oficina de Katherine Tai como con la del propio Lutnick, con quien Ebrard se reunió la semana pasada en Chapel Hill. Parece que mientras unos necesitan jets privados que funcionen, en México solo se necesita eficiencia y una contraseña de Wi-Fi.
Al final, la cumbre comercial se llevará a cabo como estaba planeado, enviando un claro mensaje al mundo: México no espera a nadie. Si tu avión tiene un ataque de pánico existencial, no te preocupes, aquí ya estamos acostumbrados a resolver las cosas con la tecnología que sí funciona.



