La inflación en Buenos Aires se desacelera, pero tu sueldo sigue en modo tortuga reumática

Must read

¡Atención, ciudadanos del asfalto! Las mentes brillantes de la estadística porteña han lanzado un número que suena a música celestial: la inflación de agosto fue de un miserable 1.7 por ciento. Un respiro, una caricia, casi un gesto de piedad. Claro que, cuando ves el acumulado del año, que ya va por 21.5 por ciento, y el aumento interanual del 33.3 por ciento, la caricia se siente más como una palmada en la espalda con una silla de metal. Ahora solo queda esperar el numerito nacional del INDEC, que seguro viene con más sorpresas que una caja de galletas surtidas.

Los culpables de que tu billetera siga tosiendo polvo este mes tienen nombres y apellidos. A la cabeza del motín estuvieron los rubros de Vivienda, agua, electricidad y gas, que se mandaron una suba del 2.6 por ciento. Pagar el alquiler y los servicios se está convirtiendo en un deporte extremo, donde el premio es simplemente no dormir en una plaza. Pero el campeón indiscutido del desangre financiero fue el ítem de Seguros y servicios financieros, con un soberbio 3.8 por ciento de aumento, demostrando que hasta tener tu dinero a salvo te cuesta un ojo de la cara.

La feria del barrio también se sumó a la fiesta, con Alimentos y bebidas subiendo un 1.8 por ciento. Dentro de este carnaval de precios, las frutas lideraron el desfile del absurdo con un 12.5 por ciento de aumento, transformando la ensalada de frutas en un artículo de lujo. El pan y los lácteos, fieles escuderos, también aportaron lo suyo con alzas del 2.3 y 1.6 por ciento respectivamente. Próximamente, para comprar un kilo de naranjas habrá que presentar una declaración jurada de bienes.

Por si fuera poco, el arte de mantenerse sano y llegar al trabajo también recibió su dosis de “ajuste”. La salud subió un 1.9 por ciento, gracias a las siempre generosas cuotas de la medicina prepaga que se actualizan con más frecuencia que tu estado de WhatsApp. El transporte no se quedó atrás y promedió un 1.2 por ciento de incremento, haciendo que cada viaje en colectivo o subte sea una pequeña contribución a la causa de tu inminente quiebra personal.

Pero no todo es miseria, ¡atención! El informe oficial, en un giro dramático digno de telenovela, destaca que los precios de los pasajes aéreos bajaron. ¡Una noticia fantástica! Ahora solo necesitas vender un riñón para pagar el resto de tus cuentas y, con lo que te sobre, quizás puedas permitirte volar de tu cocina al living. Sin duda, una gran ayuda para la economía doméstica de quienes viven en un eterno aeropuerto.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img

Latest article