¡Se acabó el recreo! El gobierno le pone correa a las empresas con gastos de fantasía

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Parece que la fiesta de las deducciones eternas ha llegado a su fin. El nuevo gobierno federal ha decidido meter la nariz en las finanzas de las grandes empresas, esas que ganan más de 50 millones de pesos al año, y descubrió algo tan sorprendente como que el agua moja: muchas de ellas pagan menos impuestos que lo que te gastas en el café de la mañana. Por eso, han propuesto una reforma para ponerle un bozal a los magos de la contabilidad creativa y sus famosas facturas falsas.

La revelación que dejó a todos con el ojo cuadrado fue que solo una de cada diez de estas gigantescas corporaciones paga un impuesto que supere el 2% de sus ingresos. ¡Un 2%! Eso es menos de lo que el algoritmo te quita por vender tus chácharas en línea. Según el gobierno, el problema radica en un tsunami de deducciones artificiales y gastos inflados que huelen más a invento que a inversión real, cortesía de las llamadas empresas factureras.

Para combatir este festival de la evasión, se han sacado de la manga un número casi cabalístico: 96.67%. Si las deducciones de una empresa superan este umbral mágico, se asume que sus gastos son más sospechosos que un político honesto, estimando que el 10% de ellos provienen de facturas falsas. En cambio, si se portan bien y no rebasan esa cifra, se considera que solo el 1% de sus gastos son de dudosa procedencia. Una especie de detector de mentiras, pero con porcentajes.

Pero la cosa no termina ahí. También le darán un buen tijeretazo a otro truco popular: el de acreditar las pérdidas del año pasado para no pagar impuestos este año. Antes se podía usar el 100% de la pérdida para anular la utilidad, pero ahora el salvavidas fiscal solo cubrirá el 50%. Además, la deducción de intereses netos también se reduce del 30% al 20%, porque al parecer, la caridad fiscal se ha terminado.

Sin embargo, no todo es apretar el cinturón. Para los pequeños y medianos contribuyentes, el gobierno les lanza un salvavidas. Se ampliarán los límites de ingresos para poder tributar en el Régimen Simplificado de Confianza (Resico), que es como la sección VIP de los impuestos fáciles. Esto permitirá que más personas y empresas pequeñas sigan en un esquema sencillo, incentivando a que más gente se una al lado formal de la fuerza.

En resumen, la nueva administración busca engordar la alcancía del gobierno con una meta de crecimiento en la recaudación del 7% anual. Mientras los contadores de las grandes empresas ya están sudando frío y buscando nuevos trucos bajo la manga, el resto de los mortales observamos cómo el eterno juego del gato y el ratón entre el fisco y los contribuyentes se pone más interesante.

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