La Ciudad de México acaba de recibir al Cuarto Congreso Mundial de Turismo Deportivo de ONU Turismo como quien abre la puerta de su casa y descubre que quinientas veinte personas de treinta naciones decidieron mudarse temporalmente al Autódromo Hermanos Rodríguez. Clara Brugada encendió el evento el 8 de septiembre, presumiendo que la capital ya tiene todo para convertirse en la sede definitiva de este tipo de reuniones y, de paso, en la capital mundial del turismo deportivo.
La jefa de Gobierno recordó que la CDMX es la primera ciudad no europea en organizar el congreso y que cuenta con estadios, ciclovías, montañas, bosques, barrancas y noventa mil hectáreas de suelo verde, el sesenta por ciento del territorio. Brugada describió cómo correr, pedalear o nadar pueden servir para conocer la ciudad desde otra perspectiva, sin necesidad de guías ni mapas. El evento, que se realiza del 7 al 9 de septiembre, reúne a autoridades, académicos y empresarios del sector.
Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo federal, señaló que uno de cada diez viajeros internacionales llega a México por motivos deportivos y que este segmento representa cerca del diez por ciento del gasto turístico nacional, con un crecimiento anual del veintiocho por ciento. Se prevé que el país cierre 2026 con doscientos noventa y cinco eventos deportivos que generarán más de sesenta mil cuartos-noche. Entre enero y julio de este año, la capital ya recibió más de nueve millones de visitantes de hotel, un siete por ciento más que el mismo periodo de 2025, con una derrama estimada entre cuarenta y cuatro mil y sesenta mil millones de pesos.
Shaikha Nasser Al Nowais, secretaria general de ONU Turismo, y Octavio de la Torre, de CONCANACO, coincidieron en que el deporte puede mover personas y economías al mismo tiempo. Mientras tanto, Brugada insistió en que la CDMX tiene la infraestructura y la hospitalidad necesarias para que cualquier ruta deportiva termine inevitablemente en sus chinampas o en sus avenidas. El congreso sigue su curso entre debates y proyecciones, demostrando que la capital ya no solo recibe eventos: los organiza con la misma naturalidad con que alguien organiza una salida dominical al bosque.



