El asesor del Kremlin Yuri Ushakov soltó este martes una bomba digna de telenovela de sobremesa: podría haber una reunión a tres entre Vladimir Putin, Donald Trump y Xi Jinping en la próxima cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico. Cuando le preguntaron en la tele estatal si iba en serio, el hombre contestó con la calma de quien ya vio de todo: “Se ha debatido esta cuestión, sí”. O sea, que los tres titanes del planeta podrían sentarse juntos como si fueran cuñados discutiendo quién lavó los platos en Navidad.
Según Ushakov, se espera que los tres asistan al sarao y, “si todo sale como se ha dicho”, ahí los tendremos intercambiando miradas de “yo te conozco de algo” mientras el mundo se come las uñas. El hombre soltó la perla desde Bishkek, capital de Kirguistán, donde Putin y Xi andaban de gira en la Organización de Cooperación de Shanghái, esa reunión de amigos que se miran de reojo pero se hacen fotos de familia numerosa. La Casa Blanca, por su parte, se hizo la sueca y no contestó de inmediato, como cuando te preguntan si vas a la comida del pueblo y prefieres mirar el móvil.
Imagínense la escena: tres líderes con más ego que un futbolista en rueda de prensa, compartiendo mesa como si fuera una partida de dominó en el bar del barrio. Uno con cara de “yo mando aquí”, otro con sonrisa de “traigo el mejor acuerdo del universo” y el tercero calculando en silencio cuánto tarda en cambiar el menú. Si se concreta, no será cumbre: será el capítulo especial donde nadie confía en nadie pero todos fingen que el café está riquísimo. El mundo, mientras tanto, prepara palomitas y reza para que no terminen tirándose los panecillos.





