En Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum presentó su Segundo Informe de Gobierno el primero de septiembre con la puntualidad de un reloj suizo en un desfile militar. Entre los asistentes destacaron el ministro presidente de la Suprema Corte Hugo Aguilar, las ministras Lenia Batres y Loretta Ortiz, además de los gobernadores Pablo Lemus de Jalisco, Delfina Gómez del Estado de México, Alfredo Ramírez Bedolla de Michoacán y Graciel Domínguez de Sinaloa. Todos ocuparon primera fila como invitados a una reunión donde el menú ya estaba decidido de antemano.
El acto cumplió con el artículo 69 constitucional y sirvió para detallar los resultados de 23 meses de gestión. Sheinbaum expuso el Paquete Económico 2027, que prioriza inversión pública y mixta junto con programas de bienestar, salud y educación. La nueva ley de inversión acelera proyectos sin sacrificar disciplina fiscal, mientras el Plan México impulsa 25 polos de desarrollo, diez ya en marcha. La inversión extranjera directa alcanzó 35 mil millones de dólares en el primer semestre de 2026 y el PIB creció 1.4 por ciento en el segundo trimestre.
La mandataria también reportó inflación controlada, tipo de cambio cerca de 17 pesos por dólar y balanza comercial positiva por segundo año consecutivo. El empleo llegó a 60 millones de personas ocupadas con una tasa de desocupación de solo 2.7 por ciento. Todo fluyó con la eficiencia de una orquesta que ensaya desde hace meses y nadie desafina.
Al final, el evento recordó esas juntas donde los números cuadran, los invitados aplauden y el café sigue caliente. La Cuarta Transformación siguió su ruta sin tropiezos innecesarios, demostrando que rendir cuentas también puede parecer un trámite bien organizado cuando se hace con método y sin dramas añadidos.





