Tras un largo y, al parecer, profundo sueño, la Secretaría de Hacienda se despertó de golpe para darse cuenta de que el dinero no crece en los árboles, pero al parecer las pérdidas fiscales sí. Resulta que en el país de los unicornios contables, existen 54,000 empresas que llevan cinco años sin soltar un solo peso de Impuesto Sobre la Renta. Junto a ellas, un coro de 129,000 compañías ha perfeccionado el arte de declararse en bancarrota año con año, como si su modelo de negocio fuera coleccionar fracasos.
El truco de magia es digno de un espectáculo en Las Vegas: sus ingresos suben como la espuma de la cerveza en una fiesta, pero sus declaraciones anuales muestran más números rojos que el estado de cuenta de un recién divorciado. Según los genios de Hacienda, esta «justificación real» para no pagar es más ficticia que las promesas de un político en campaña. Por eso, ahora planean limitar estas creativas deducciones para recaudar unos 140,000 millones de pesos adicionales, básicamente el dinero que se les había caído detrás del sofá.
Pero que no cunda el pánico entre los mortales. El subsecretario de Ingresos, Carlos Lerma Cotera, aseguró que esta cacería de brujas fiscales no afectará a las tienditas de la esquina ni al puesto de tacos de confianza. La mira está puesta exclusivamente en las compañías con ingresos superiores a los 50 millones de pesos, esas que tienen dinero suficiente para contratar contadores que parecen más bien guionistas de ciencia ficción.
Una de sus herramientas favoritas para la evasión son las famosas «empresas factureras», el equivalente fiscal a comprar un título universitario por internet. Estas compañías usan facturas presuntamente falsas hasta por un 10% de sus gastos para simular que gastaron en cosas que nunca existieron. Es como si dedujeran impuestos por la compra de un castillo inflable para la oficina o por servicios de consultoría con fantasmas.
El gobierno, harto de que le vean la cara, asegura que ya se puso las pilas y ha comenzado a jugar rudo. Afirman haber publicado en el Diario Oficial a más de 3,000 de estas empresas fantasma y bloqueado a otras 38,000 que participaban en la fiesta. Además, han lanzado casi 2,000 auditorías, que son como esas visitas sorpresa de la suegra, pero en lugar de buscar polvo, buscan dinero escondido.
En total, la administración espera embolsarse 580,000 millones de pesos más de lo que contemplaba este año, contando también la lucha contra el contrabando y otros vicios aduaneros. Mientras tanto, en miles de oficinas, ejércitos de contadores ya deben estar inventando la siguiente maroma fiscal para el 2028. Es la eterna y gloriosa batalla entre el que pone la regla y el que le encuentra la vuelta.



