Bank of America cree que Microsoft es el amor de su vida y le sube la mesada a 600 dólares

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El Bank of America está tan enamorado de Microsoft que básicamente le escribió un poema y le subió el precio objetivo de 500 a unos jugosos 600 dólares por acción. Este arrebato de romanticismo financiero, inspirado por el desempeño de la inteligencia artificial de la compañía, sugiere un potencial alcista del 18,3%. Es el equivalente a que tu suegra por fin admita que cocinas mejor que ella: un milagro que podría hacerte rico.

El flechazo no es gratuito. El culpable de este idilio es el crecimiento de Azure, su servicio en la nube, que aceleró su paso como si se hubiera tomado tres cafés cargados, pasando de un 39% a un 43% de expansión interanual. Para colmo, su asistente Copilot ya tiene más de 30 millones de usuarios de pago, gente que felizmente le da su dinero a una máquina para que les ayude a escribir correos que de todos modos nadie va a leer.

Claro, para llegar a este punto, Microsoft ha gastado más dinero en infraestructura de inteligencia artificial que un político en campaña electoral. La gran duda en Wall Street era si esta millonada se convertiría en ganancias o en un agujero negro fiscal. Pero según Bank of America, la apuesta está dando sus frutos, cambiando la pregunta de «¿por qué gastan tanto?» a «¿en qué puedo invertir mi aguinaldo?».

La genialidad del plan no es usar el martillo más grande para clavar una tachuela. Microsoft está creando modelos de IA más pequeños y especializados, como tener un cuchillo para el pan y otro para la mantequilla. Así, demostraron que para tareas en Excel no necesitas un supercerebro artificial, sino uno que sepa de hojas de cálculo, reduciendo costos y el consumo de sus procesadores hasta en un 84% en PowerPoint y un 89% en Dynamics 365.

Para rematar la faena, están fabricando sus propios chips, como el Maia 200, que es un 40% más eficiente en su consumo de energía. Es como si hubieran inventado un coche que corre como un deportivo pero gasta como una motocicleta. Esta jugada maestra no solo reduce los costos de operación, sino que asegura que la montaña de dinero invertida en IA regrese con intereses y un bonito lazo de regalo.

En resumen, el Bank of America ve un futuro tan brillante para Microsoft que probablemente ya le compró un anillo de compromiso. El nuevo precio objetivo de 600 dólares es la prueba de que, en el complicado mundo de las finanzas, a veces el que gasta a lo grande no es un derrochador, sino el genio que se va a quedar con todo el pastel. Y con la cereza, por supuesto.

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