El contendiente de raíces mexicanas Dominick Reyes demostró que la redención deportiva puede llegar más rápido que una factura del SAT al noquear en 2 minutos y 40 segundos al ruso Azamat Murzakanov durante la UFC 333 celebrada el 24 de octubre de 2026. El golpe que terminó con todo provocó más memes que una final de fútbol.
Murzakanov llegó con fama de pegador implacable y paciencia de cocodrilo en ayunas. Reyes, en cambio, inició el combate moviéndose como quien esquiva vendedores en el metro, conectando patadas y fintas que obligaron al ruso a pensar dos veces antes de acercarse. Cuando Murzakanov intentó una combinación para arrinconarlo, Reyes dio un paso lateral digno de baile de salón y soltó una derecha que mandó al ruso a la lona como si le hubieran apagado la luz de golpe.
El nocaut instantáneo generó más likes en redes que cualquier video de gatitos, pero lo más curioso fue ver cómo Reyes, tras años de tropiezos contra nombres como Błachowicz y Procházka, regresó con una versión más calculadora que contador de banco. Su pegada sigue intacta y su estrategia ahora parece salida de un manual de ajedrez en lugar de una pelea de cantina.
Este resultado coloca a Reyes de nuevo en la conversación por el título de los 205 libras, donde Carlos Ulberg defiende el cinturón y nombres como Ankalaev o Pereira siguen rondando. El californiano de origen mexicano mandó un mensaje claro: sigue siendo de los más peligrosos de la división y nadie debería subestimarlo otra vez.




