Italianos protestan contra todo y terminan peleando con la policía como en una telenovela

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Miles de manifestantes bajaron a las calles de Italia este sábado para quejarse del precio de la vida, los pisos caros y el rearme militar, pero la cosa acabó como una pelea de bar en pleno centro de Roma, Bolonia y Turín. Lo que empezó como una marcha pacífica se convirtió en un espectáculo de barricadas, contenedores ardiendo y objetos volando, todo bajo la atenta mirada de la policía que ya venía con los dientes afilados tras los líos de la semana anterior en Milán.

En Bolonia la cosa se puso fea al atardecer cuando un grupo de jóvenes con la cara tapada levantó barricadas, incendió lo que pilló y lanzó botellas y petardos como si estuvieran ensayando para un concierto de rock pero sin entrada. La policía respondió con camiones de agua a presión y los bomberos apagaron los fuegos mientras los manifestantes intentaban llegar a la estación central. En Turín la historia fue parecida: la marcha salió de Piazza Castello, chocó con controles en cada esquina y terminó en una batalla campal con piedras, palos y botellas. La policía identificó a más de trescientas personas y descubrió que algunas ya tenían ficha por otros líos.

En Roma la manifestación contra la guerra acabó en el Coliseo sin que nadie rompiera ni una columna, aunque decenas de jóvenes entraron al monumento entre turistas despistados y provocaron un momento de pánico oficial. El ministro de Cultura aseguró que todo quedó intacto y que no hubo heridos, aunque la imagen de manifestantes coreando consignas dentro del anfiteatro debió parecerles a las autoridades como una visita guiada del infierno. En Milán, mientras tanto, un centenar de personas intentó marchar por el barrio de Cairoli pero fue bloqueada cerca del Piccolo Teatro, donde corearon “dinero para la sanidad” y “todos somos antifascistas” entre banderas palestinas y miradas de pocos amigos por parte de los agentes.

La primera ministra Giorgia Meloni anunció después un paquete de medidas que incluye penas de hasta cinco años de cárcel y multas de veinte mil euros para quien se una a un grupo de cinco o más y empiece a tirar cosas. También añadió que “quien rompe paga, y si es menor pagan los padres”, una idea que suena a castigo de abuelo enfadado pero con sello oficial. Al final, la jornada dejó más de sesenta detenidos, cientos de identificados y la sensación de que en Italia hasta las protestas contra el rearme acaban pareciendo un capítulo de una serie de acción barata.

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