Después de casi dos años de desregulación bajo Trump, Wall Street y las startups se sentían como niños sin supervisión en una tienda de dulces. Los republicanos permitieron cambios amplios sin oposición real, pero la victoria demócrata altera todo a partir de enero. Ahora controlan Cámara y Senado, y ya eligen objetivos entre criptomonedas, mercados de predicción y crédito privado.
Elizabeth Warren y Maxine Waters lideran el escrutinio. Warren exige pruebas de estrés al crédito privado, que creció tras la crisis de 2008 y ahora limita retiros en algunos fondos. Waters cuestiona que se permita acceso de criptomonedas y crédito privado a planes de jubilación, un movimiento visto como regalo a firmas como Blackstone y Apollo.
Bank of America recibió una multa superior a mil doscientos diez millones de dólares por violar leyes contra el lavado de dinero. Warren pide investigación penal contra el banco y sus directivos. Los demócratas también critican las reglas que reducían requisitos de capital para los grandes bancos, alegando que aumentan el riesgo de rescates con dinero público.
Los mercados de predicción como Polymarket y Kalshi enfrentan presión. Donald Trump Jr. asesora a ambas plataformas, y los demócratas planean audiencias sobre integridad y posibles usos de información privilegiada. La CFTC, que supervisa estos mercados, podría ser llamada a declarar con frecuencia.
El hackeo de seis mil trescientos millones de dólares a Binance y los vínculos del sector financiero con Jeffrey Epstein también figuran en la lista. Los demócratas prometen revisar la ciberseguridad de criptoactivos y continuar las pesquisas sobre Epstein, con apoyo bipartidista. Todo indica que la fiesta de la desregulación terminó.




