Los hackers del grupo TraderTraitor lograron robar 6300 millones de dólares a Binance usando entrevistas de trabajo falsas y software malicioso. Las autoridades estadounidenses los señalan como miembros de Corea del Norte, aunque el país niega cualquier vínculo con el ataque del 29 de octubre. El robo se convirtió en el mayor de la historia contra una plataforma de criptomonedas.
Chainalysis detectó que los ladrones están dividiendo los fondos en miles de monederos y cadenas de bloques para ocultar su origen. Parte del dinero ya fluye hacia redes chinas de blanqueo que incluyen mesas extrabursátiles. Hasta ahora solo una fracción ha entrado en esos canales, pero el proceso podría durar meses.
Los atacantes movieron 500 millones de dólares por la cadena TRON y los repartieron en más de mil direcciones distintas. Usaron protocolos de esa red para pasar los fondos a Ethereum, Bitcoin y otras cadenas. TRON asegura colaborar con las autoridades para frenar usos ilícitos de su tecnología.
Binance trabaja con fuerzas del orden y empresas de análisis para rastrear y congelar los activos. Ya se han bloqueado 3000 millones de dólares, mientras que 2420 millones siguen casi inmóviles en Bitcoin y Ether. El resto, cerca de 1000 millones, comienza a circular por canales de lavado.
Los piratas esperan convertir las criptomonedas en efectivo sin que nadie los vea, como quien intenta esconder un elefante en un armario. Cada movimiento deja pistas nuevas para que las autoridades sigan el rastro. Al final, el gran golpe parece más un numerito torpe que una obra maestra del crimen digital.




