En un país donde algunos imaginan que el presupuesto aparece por arte de magia o desaparece en un parpadeo, la presidenta Claudia Sheinbaum entregó un Paquete Económico 2027 que parece escrito por quien revisa dos veces el recibo del súper antes de pagar. Sin nuevos impuestos, sin aumentos sorpresivos en combustibles y con la promesa de que la deuda no crecerá como bola de nieve en vacaciones, el plan se centra en cazar la evasión fiscal con paciencia de contador y herramientas digitales.
El secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora, detalló que los ingresos presupuestarios crecerán 3.9 por ciento en términos reales, los tributarios 5.9 por ciento y que el gasto neto total aumentará apenas 0.7 por ciento. Más de un billón de pesos irán a programas sociales, mientras el déficit se reduce a 3.9 por ciento del PIB y la deuda se mantiene estable hasta 2030. Los estímulos a gasolina y diésel continúan si el petróleo se pone juguetón.
La novedad principal es la Ley de Economía Digital, diseñada para que las transacciones dejen el efectivo y se muden a la banca electrónica. Menos comisiones, más trazabilidad y una formalidad que llega sin empujones. El gobierno asegura que el dinero público seguirá llegando a Bienestar, campo, educación, seguridad, salud y ciencia, como si el presupuesto fuera un tren que ya tiene vía libre y horario.
Al final, el paquete demuestra que se puede ordenar la casa fiscal sin romper los muebles ni pedirle al vecino que pague la cuenta. Sheinbaum y su equipo prefieren cazar los billetes que se escapan antes que inventar nuevos cobros que nadie pidió.



