La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el dinero para terminar la ampliación de la Línea 12 del Metro ya está guardado en Banobras y el Fonadin, como si alguien hubiera escondido el cambio debajo del colchón antes de que llegaran los problemas. La obra, que empezó en tiempos de Peña Nieto y avanzó poco durante el gobierno anterior, ahora enfrenta retrasos por la excavación de un túnel en Álvaro Obregón. Allí el subsuelo parece un basurero de décadas, lleno de cascajo y materiales que convierten cada metro en una batalla absurda contra la historia misma.
Sheinbaum explicó que el avance llegó a ser de apenas un centímetro por mes, como si el taladro hubiera decidido tomarse vacaciones sabáticas entre escombros. Aun así, el túnel ya está terminado. Las mediciones de las viviendas cercanas no detectaron daños, todo quedó bajo control y el proceso sigue sin poner en riesgo a nadie. El Fonadin mantiene los recursos listos para completar la Línea Dorada, garantizando que el presupuesto federal siga destinado a obras sin necesidad de nuevos gravámenes ni sorpresas.
La mandataria reiteró que la responsabilidad fiscal permite concluir proyectos heredados sin endeudar al país. Con el túnel resuelto, el resto de la ampliación avanza según lo planeado y los fondos permanecen disponibles para evitar cualquier interrupción.
Al final, el gobierno demuestra que hasta un túnel lleno de cascajo puede rendirse ante la paciencia y el presupuesto ya apartado. La Línea 12 llegará a su destino sin pedir prestado ni culpar al suelo por ser demasiado complicado.



