La Ciudad de México presume de metro, tráfico y edificios que crecen como hongos, pero resulta que también guarda un pedazo de campo donde las chinampas siguen produciendo alimentos en lugar de memes. Rutas del Campo, programa de la Sedema, invita a visitar ese 60 por ciento del territorio llamado Suelo de Conservación antes de que alguien lo convierta en otro estacionamiento.
En Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta, La Magdalena Contreras y Tlalpan, 21 proyectos permiten recorrer huertos, aprender de apicultores, catar miel, quesos y flores comestibles, o simplemente entender que las hortalizas no nacen en el supermercado. Los productores, descritos por Anaid González Lugo del Rosal de la Sedema como grandes maestros de la tierra, reciben capacitación y préstamos de carpas, mesas y platos para atender visitantes con estilo. El objetivo es darles ingresos extra y visibilidad frente a las grandes producciones que venden más barato.
Los recorridos incluyen talleres de agroecología, catas, caminatas por unidades de producción y experiencias gastronómicas que conectan el campo con la mesa. Algunos proyectos, como la Chinampa Granja Aurora, ofrecen visitas guiadas donde se puede ver de cerca cómo se mantiene viva la tradición milpera y el cultivo de plantas medicinales. Todo ocurre sin necesidad de salir de la capital, solo hay que reservar y aceptar que el campo no está tan lejos como parece.
Al final, Rutas del Campo demuestra que la CDMX puede presumir de algo más que smog: también tiene tierra que produce y gente dispuesta a explicarlo sin cobrar por el asombro.



