En un giro de guion más propio de una comedia de enredos que de un país serio, el ministerio del Interior ha sido pillado con el carrito del helado, o más bien, con un cuaderno de cotilleos de tamaño industrial. Resulta que, en sus ratos libres entre perseguir malhechores y tomar café, se dedicaban a elaborar un «quién es quién» de la prensa, pero con más mala baba que un crítico de cine amargado.
El diario *El Confidencial*, que ese día debió desayunar fibra con valentía, destapó el pastel: el ministerio tenía un dosier secreto sobre decenas de periodistas, con sus fotos y anotaciones dignas del anuario de un instituto. En lugar de «el más popular» o «la que mejor peina», las etiquetas eran del tipo «afín a los socialistas», «de derechas pero disimula», «le pone piña a la pizza» o «peligro, escribe con sarcasmo». El documento, confeccionado con el sigilo de un ninja en una biblioteca, era básicamente un álbum de cromos para tener controlados a los que preguntan demasiado.
Como era de esperar, la Federación de Periodistas (FAPE) puso el grito en el cielo, declarando que eso de vigilar a la prensa es más propio de una república bananera que de un Estado de derecho. Acusaron al ministerio de crear un ambiente de «a ver qué escribes, que te estoy mirando», lo cual tiende a cortarle el rollo al periodismo crítico y lo convierte en un ejercicio de funambulismo sobre un mar de represalias.
Acorralado y con la cara más roja que un tomate en verano, el ministerio del Interior emitió un comunicado que es una obra maestra del «perdón, pero no es para tanto». Admitieron la existencia del documento, pero lo calificaron de «interno» y «consultivo», como si fuera una simple lista de la compra de opiniones. Pidieron disculpas «a los profesionales que se hayan sentido ofendidos», un clásico «lo siento si te molestó que te espiara». El ministro Grande-Marlaska remató la faena asegurando que el listado no tenía «ninguna finalidad espuria», básicamente un «circulen, aquí no ha pasado nada» mientras esconde el chismógrafo detrás de la espalda.





