Atención, feligreses de la manzana mordida, porque su mesías tecnológico se prepara para pasar la charola con más ganas que nunca. Apple, en un alarde de modestia, está a punto de anunciar su iPhone 18, y los rumores que llegan desde Wall Street no son sobre una cámara revolucionaria, sino sobre un precio que hará que tu cartera pida asilo político. Vayan preparando la venta de garaje y desempolvando los objetos de valor, porque van a necesitarlos.
Los profetas del dinero, también conocidos como analistas de JPMorgan, Bank of America y Citi, han sacado sus bolas de cristal y todas muestran lo mismo: una subida de precios legendaria. La excusa oficial es que la memoria y otros componentes se han puesto más caros, un drama que, por supuesto, no puede asumir una pobre empresita como Apple. Así que, con lágrimas en los ojos, tendrán que trasladar ese costo directamente a tu yugular financiera.
Las apuestas sobre el tamaño del sablazo ya están abiertas. Los más optimistas, como los chicos de JPMorgan, hablan de un aumento de unos 100 dólares para los modelos Pro y Pro Max. Otros, como los de Bank of America, creen que la estocada será de entre 150 y 200 dolaritos. Esto significa que los modelos más “básicos” de la gama alta podrían arrancar en unos 1,299 o 1,399 dólares, el equivalente a la renta de un departamento decente o a varios años de terapia.
Pero la verdadera joya de la corona, la que te hará considerar una carrera en el mercado negro de órganos, es el rumoreado iPhone plegable. Bautizado como el «iPhone Ultra», este capricho tecnológico podría superar la barrera de los 2,000 dólares. Por ese precio, uno esperaría que el teléfono te preparara el desayuno, te diera masajes en los pies y te susurrara cumplidos al oído, pero lo más seguro es que solo se doble.
Para rematar la jugada maestra, Apple planea lanzar solo los modelos carísimos durante la temporada navideña, dejando el iPhone 18 estándar para la primavera de 2027. Es una estrategia brillante: te ponen el caramelo más caro justo cuando tienes el aguinaldo quemándote las manos y la voluntad por los suelos. Saben que la gente hará fila para ser la primera en tener un teléfono que cuesta más que su primer coche.
Al final, el próximo evento de Apple no será tanto una presentación tecnológica como un fascinante experimento sociológico. La gran pregunta no es qué hará el nuevo iPhone, sino hasta qué punto puede llegar la devoción de sus seguidores. Apple está a punto de probar los límites de la lealtad del consumidor, y todo indica que la respuesta será: “Toma todo mi dinero y cállate”.





