Unos barriles de petróleo se enojan y los millonarios de Wall Street corren a llorar al rincón

Must read

Wall Street inauguró septiembre con el humor de un recién divorciado, mandando todo al diablo y cerrando la jornada con números más rojos que cuenta de banco a fin de mes. El S&P 500 perdió un 0,71%, el Nasdaq se desplomó un 1,03% y el Dow Jones se unió a la fiesta con una caída del 0,79%. El culpable de este drama fue el fantasma de la inflación, que volvió a aparecer montado en un barril de petróleo a 90 dólares, listo para arruinarle la vida a los inversores.

El principal detonante del berrinche bursátil llegó desde Medio Oriente, donde Estados Unidos e Irán decidieron que la paz era aburrida y reanudaron su tóxica relación. Después de que Donald Trump acusara a Teherán de poner minas en el estrecho de Ormuz, se desató un intercambio de ataques que no se veía en casi un mes. Irán, por su parte, prometió un “castigo severo”, lo que en el lenguaje diplomático significa que la cosa se va a poner fea de verdad.

Como era de esperarse, este nuevo capítulo de la saga hizo que el precio del crudo se disparara más que la cuenta del supermercado. El petróleo WTI subió un 5,2% y superó los 90 dólares por barril, acumulando un avance de más del 55% en lo que va del año. Esta subida le recordó a todo el mundo que, aunque el secretario del Tesoro diga que el estrecho de Ormuz pronto será irrelevante, por ahora sigue siendo el interruptor principal de la economía global.

Este súbito encarecimiento del combustible le susurró al oído a la Reserva Federal la palabra mágica: “subir tasas”. La posibilidad de que el dinero se vuelva más caro para frenar la inflación tiene a los mercados con los pelos de punta. Los operadores ya dan por hecho, con una probabilidad cercana al 70%, que la Fed aplicará un aumento de tasas este mismo mes. El gobernador Michael Barr reforzó el mensaje, afirmando que si la inflación no se calma, actuarán “con decisión”.

El pánico no fue exclusivo de los gringos; la venta masiva de bonos fue un deporte olímpico a nivel mundial, llevando los rendimientos a niveles no vistos desde 2008. La presión fue tan fuerte que arrastró a todo lo que encontró a su paso. Ni el oro, el refugio de los abuelos, ni el bitcóin, el supuesto futuro del dinero, se salvaron de la quema, demostrando que cuando el petróleo se enfada, no hay lugar seguro para esconder la cartera.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img

Latest article