Resulta que Uber, la aplicación que sabe más de tus andanzas nocturnas que tu propia madre, ha decidido que su dinero americano ya no es suficiente. Ahora se lanza a una gira europea, pero no para tomarse fotos en la Torre Eiffel, sino para pasar la charola y pedirle prestado a los inversionistas del viejo continente. Sí, la empresa que revolucionó cómo pedimos un taxi ahora está revolucionando cómo se pide dinero con cara de “no es para mí, es para un proyecto”.
Para esta misión de seducción financiera, Uber no mandó a cualquiera. Desplegó a su propio escuadrón de élite, con titanes como Goldman Sachs y Morgan Stanley a la cabeza. Su trabajo es básicamente convencer a los europeos de que prestarle a Uber es mejor idea que gastarse el dinero en vino y queso. Se reunirán con ellos el 7 y 8 de septiembre para poner su mejor cara y extender la mano, esperando que la llenen de euros para llevar.
Pero no crean que a Uber se le prendió el foco solito. En realidad, están llegando tarde a la fiesta, como ese amigo que aparece cuando ya se acabó el pastel. Otras gigantes como Amazon y Alphabet ya habían descubierto que en Europa el dinero fluye como manantial. De hecho, las empresas gringas ya han recaudado casi 125.000 millones de euros este año, una cantidad que haría que hasta al más tacaño se le saliera un ojo.
¿Y para qué quiere Uber tanto billete europeo? Pues para seguir con su racha de compras por el continente. Hace poco se agenció la plataforma de reparto de comida Delivery Hero, porque al parecer no es suficiente con llevar gente borracha a casa, también hay que llevarles la cena. Además, se asociaron con una empresa británica para desarrollar carritos que se manejan solos en Londres, probablemente para evitar las quejas de los pasajeros.
Así que, mientras uno batalla para que el banco le suba el límite de la tarjeta de crédito, Uber simplemente organiza un par de reuniones y se prepara para recibir una carretada de dinero. En el fondo, es la misma historia de siempre: unos piden prestado para pagar la renta y otros para comprarse media Europa. La única diferencia son los ceros en la cuenta y los trajes caros.





