Durante un congreso tecnológico en Cartagena, donde el metro cuadrado de nerds alcanza récords históricos, la ministra de las TIC, Alexanfra Falla, soltó la cruda verdad: en Colombia “estamos más conectados, no somos suficientemente productivos”. En resumen, el Gobierno acaba de descubrir que darle a la gente internet de alta velocidad solo ha servido para que vean videos de caídas graciosas en ultra HD. Es como regalarle un auto de carreras a alguien que solo lo usa para ir a la tienda de la esquina.
Para remediar este drama nacional de la procrastinación digital, la ministra presentó el rimbombante “Plan TIC Colombia 2026–2030”. Se trata de una hoja de ruta con más ambiciones que participante de concurso de talentos, cuyo objetivo es hacer de la tecnología un motor de productividad y bienestar. La nueva estrategia es pasar de celebrar cada nueva antena instalada a preocuparse por si la gente usa la conexión para algo más que discutir en redes sociales o buscar remedios caseros.
El cambio de enfoque es brutal. La conectividad, explicó la funcionaria, ya no es el fin, sino una simple herramienta para estudiar, trabajar o al menos emprender en algo que no sea vender perfiles falsos. El nuevo indicador de éxito no será cuántos hogares tienen wifi, sino qué milagro ocurrió en la vida de las personas después de conectarlas. Básicamente, el gobierno quiere saber si el internet sirvió para conseguir un empleo o solo para perfeccionar el arte de ignorar las responsabilidades.
Para lograrlo, el plan propone aprovechar la inteligencia artificial, la tecnología para el gobierno (GovTech), la tecnología financiera (FinTech) y hasta para el campo (AgroTech), con el fin de que Colombia empiece a crear y exportar sus propias soluciones. Las cinco misiones del plan suenan a los mandamientos de un profeta digital: conectar a todos, preparar al talento, poner al país a producir, transformar al Estado paquidérmico y, por supuesto, proteger a la nación de los ciberataques.
Toda esta epifanía tecnológica tuvo lugar en ANDICOM 2026, un evento con más de 6.200 asistentes de unos 40 países, donde la Inteligencia Artificial fue la reina de la fiesta. Allí se dijo que la IA es la nueva revolución industrial, y que la tarea es aprender a usarla para que se traduzca en productividad real. El desafío, claro, es que la gente la adopte al ritmo que avanza y no al paso con el que se levanta de la cama un lunes por la mañana.
Al final, el mensaje del Gobierno es que se acabó la fiesta. La idea es que los colombianos pasen de ser campeones mundiales en memes a convertirse en expertos en programación y analítica de datos. Una misión tan compleja que hace que enseñar a un político a ser honesto parezca un juego de niños. Habrá que ver si el plan nos convierte en una potencia o solo nos da una conexión más estable para maratonear series.





