El presupuesto de Colombia para 2027 es como el de un estudiante: un milagro financiero basado en pura fe y algo de magia

Must read

Un análisis del Banco de Bogotá ha revelado que las necesidades de financiamiento del Gobierno colombiano para 2027 podrían ser mucho menores de lo que se temía, espantando el fantasma de una deuda monumental. Inicialmente, se hablaba de una emisión de bonos TES por más de 150 billones de pesos y una búsqueda de recursos en el exterior por más de 26.100 millones de dólares, una cifra que le quita el sueño a cualquiera. Sin embargo, un economista asegura que todo podría ser menos apocalíptico si se alinean los astros y los políticos se portan bien por una vez.

El primer truco de este acto de magia financiera consiste en posponer los vencimientos de la deuda interna. El presupuesto del Gobierno, en un arranque de responsabilidad admirable pero poco realista, supone que pagará todo a tiempo. Pero el análisis del banco sugiere que lo más probable es que se aplique la clásica jugada de tapar un hueco destapando otro, reduciendo la necesidad de pagar amortizaciones en al menos 32 billones de pesos. Básicamente, es el equivalente gubernamental de pagar el mínimo de la tarjeta de crédito.

El segundo milagro depende de que el Congreso apruebe una Ley de Ajuste Fiscal, la eterna promesa de cada gobierno. Esta iniciativa busca un ajuste de 2,2% del PIB, que se traduce en unos 45 billones de pesos, a través de cambios en los impuestos y recortes en el gasto. Si esta ley de ensueño se aprueba y funciona como se espera, el Gobierno tendría que pedir prestados 45 billones menos. Claro, eso depende de que los congresistas se pongan de acuerdo en algo que no sea su propio aumento de sueldo.

El tercer elemento de esta ecuación celestial es una reducción en el costo de la deuda. El presupuesto contempla un gasto en intereses de casi 105 billones de pesos, pero el análisis cree que esta cifra podría bajar en unos 10 billones si las condiciones del mercado se ponen de buen humor. Uno de los factores que ayudaría sería un aumento “moderado” del salario mínimo, cercano al 8%. En otras palabras, la salud fiscal del país depende, en parte, de que el aumento no sea demasiado generoso.

Si esta coreografía perfecta de eventos improbables llega a ocurrir, las necesidades de financiamiento podrían reducirse en más de 80 billones de pesos. La emisión de bonos podría bajar a unos 110 billones y la deuda externa a unos 14.100 millones de dólares, casi 12.000 millones menos de lo previsto. Al final, el mensaje es que el futuro fiscal de Colombia podría ser menos aterrador, siempre y cuando el Congreso, el mercado y la economía mundial decidan cooperar. Una hazaña más difícil que armar un mueble de paquete sin que sobren tornillos.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img

Latest article