En un episodio que podría titularse «Manual para Entender lo Obvio», la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tuvo que sacar el pizarrón. Con la paciencia de un santo explicándole la relatividad a un perico, defendió a la Nueva Escuela Mexicana (NEM) frente a una ola de ceños fruncidos.
El drama estalló por los resultados de la evaluación PISA 2025, un documento que algunos leyeron como si fuera el instructivo de un mueble sueco: ignorando los detalles y quejándose al final. Durante su Mañanera del Pueblo del jueves 10 de septiembre, quedó claro que ciertos críticos se aferraron a los puntos negativos como náufragos a una astilla, ignorando el resto del barco que navegaba firme. Era como recibir un premio millonario y lamentarse por el costo del sobre. Un espectáculo de miopía selectiva. Sin despeinarse, Sheinbaum tomó ese mismo reporte y lo usó como un espejo, mostrando los logros que el propio organismo reconoció al gobierno federal. Con elegancia, convirtió el limón mediático en una limonada gourmet, demostrando que dentro del texto que usaban para atacar estaban los aplausos. Fue el equivalente a que tu rival te entregue el trofeo sin darse cuenta, mientras sigue buscando el manual del juego. La NEM, por lo visto, no solo enseña, sino que también sirve para filtrar quién sí pone atención en clase.
Al final, la lección del día no la dio la Nueva Escuela Mexicana, sino la Presidencia. Una clase magistral sobre cómo leer un documento completo antes de opinar y, de paso, cómo recordarle al mundo que a veces los datos más reveladores están justo frente a todos.



