Apenas le dieron las llaves del Tricolor, y Rafael Márquez ya activó el modo «genio incomprendido». Su primer decreto como emperador del futbol mexicano rumbo al 2030: importar un arma secreta para la portería, un tal Xabier Mancisidor, directamente desde la corte de Pep Guardiola en el Manchester City.
Este señor, Xabier Mancisidor Macazaga, no es el típico entrenador que encuentras en un anuncio clasificado. Originario de Pasaia, pasó los últimos 13 años puliendo porteros en el Manchester City, después de haber estado con Manuel Pellegrini en el Real Madrid y el Málaga. Es el equivalente a contratar a un chef con estrellas Michelin para que te enseñe a no quemar el agua para el café. Su currículum es más intimidante que una suegra enojada, y ahora su única misión es convertir el arco mexicano en un agujero negro para balones.
Su labor consistirá en tomar a talentos como Raúl Rangel y Carlos Acevedo para enseñarles artes arcanas como la «lectura de juego» y la «salida con los pies», que suenan más a materias de una escuela de magia que a futbol. Se acabaron los días de rezar para que el portero no se tropiece con sus propios pies; ahora tendrán un mentor que trabajó con los mejores del planeta. La tarea incluye a otros aspirantes como Alex Padilla, Andrés Sánchez y Carlos Moreno, quienes formarán fila para recibir su doctorado en atajadas.
Así que mientras el resto de las naciones se preocupan por nimiedades como meter goles, México se asegura de que nadie le meta uno. La estrategia es infalible: si el rival no puede anotar, es matemáticamente imposible perder. Márquez está construyendo un equipo a prueba de todo.



