En una movida que sorprendió a absolutamente nadie con dos dedos de frente, la promesa de que Petróleos Mexicanos (Pemex) por fin se amarraría los pantalones en 2027 resultó ser más falsa que un billete de tres pesos. Resulta que el gobierno federal, actuando como ese padre que no sabe decir que no, le va a soltar otros 81,103 millones de pesitos el próximo año. El supuesto plan de que «Pemex sale solito» se archivó junto con las dietas que empiezan los lunes.
Para ser justos, hay que ver el lado «positivo», si es que se le puede llamar así. Esta nueva mesada representa una «drástica» reducción del 70% comparada con los 271,907 millones que recibió en 2026. Es como si tu compadre que te debe dinero, en lugar de pagarte, solo te pidiera prestado para el taxi en vez de para un viaje a Cancún. ¡Un gran avance en su independencia financiera, sin duda!
El chiste se cuenta solo cuando vemos los números en grande. Desde que inició esta terapia intensiva de rescate, el gobierno le ha inyectado la friolera de 1.710 billones de pesos a la petrolera. ¿Y la deuda? ¡Oh, sorpresa! Se ha reducido en 1.667 billones. Básicamente, el gobierno le dio dinero a Pemex para que Pemex le pagara a sus acreedores, en un círculo vicioso que haría marear a un trompo.
Recordemos con nostalgia aquel lejano 2025, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró con bombo y platillo que «a partir del 2027 Pemex sale solito». Esa frase hoy suena tan creíble como un «no eres tú, soy yo». El gran plan para fortalecer la liquidez y financiar la inversión se parece más a un plan para mantener a flote un barco de cartón con cinta adhesiva.
Así que, además de esta «ayudita», Pemex tendrá un presupuesto propio de 527,121 millones de pesos, porque claramente el dinero no es problema. Mientras tanto, su prima, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), verá su presupuesto encogerse un 8.5%, volviendo a ser la segundona en la familia energética estatal. Al parecer, en esta casa hay un hijo consentido que, por más que meta la pata, siempre recibe su domingo.
Al final, las dos grandes empresas energéticas del país suman un presupuesto combinado de 1.050 billones de pesos, un poco menos que el año anterior, pero suficiente para seguir la fiesta. Así que no se preocupen, tendremos Pemex para rato. O al menos, tendremos las deudas de Pemex para rato, que es casi lo mismo pero más caro.



