El senador Gerardo Fernández Noroña grabó un mensaje desde los jardines del Hotel Nacional de La Habana para pedir que más mexicanos viajen a Cuba como forma de apoyo real frente al bloqueo estadounidense. Lejos de esconderse, el presidente del Senado aprovechó su presencia en la isla durante las conmemoraciones por el centenario del natalicio de Fidel Castro para proponer turismo como herramienta concreta de solidaridad.
Los críticos habituales volvieron a señalar el costo de sus viajes, mencionando trayectos previos a Francia, Roma y Medio Oriente. Sin embargo, el propio Noroña respondió con ironía: “La derecha siempre dice que me vaya a Cuba, pues allá voy”. La frase convirtió la queja en confirmación y dejó claro que el viaje formaba parte de una agenda política asumida sin rodeos. Su estancia terminará el jueves próximo, cuando regrese a sus funciones legislativas.
Mientras tanto, los datos oficiales de Cuba muestran una caída del 58.4 por ciento en turistas internacionales entre enero y mayo de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, con solo 359 mil 491 visitantes. En ese contexto, el llamado del senador cobra sentido práctico: promover viajes directos que generen ingresos a la isla sin intermediarios. El viaje marca además su primera salida internacional tras una fractura de muñeca ocurrida durante un recorrido en Tepoztlán.
Los detractores prefirieron enfocarse en el precio de los boletos antes que en la propuesta de enviar divisas mediante turismo. Noroña, en cambio, optó por usar el mismo micrófono que tanto critican para señalar una vía concreta de apoyo que no requiere discursos ni intermediarios. Al final, el senador regresará con la muñeca curada y la agenda intacta, mientras los cuestionamientos se quedan en tierra firme.




