Venezuela resucita el crédito para autos, pero con más requisitos que para entrar a la NASA

Must read

En una noticia que suena a capítulo perdido de una serie de ciencia ficción, el crédito al consumo ha decidido hacer una reaparición fantasmal en Venezuela. Después de casi una década en la que la única forma de pagar era con un maletín de billetes o vendiendo un riñón, la idea de comprar algo a plazos ha vuelto del más allá. El primer zombi en salir de la tumba ha sido el financiamiento de vehículos, demostrando que la prioridad nacional es, evidentemente, tener un carro nuevo para hacer cola en la gasolinera.

El que pateó el tablero fue Cashea, una aplicación con un modelo que básicamente significa «lléveselo ahora y rece después para poder pagarlo». Su éxito fue tal que los bancos, que llevaban años hibernando en sus bóvedas, se despertaron de su siesta y decidieron unirse a la fiesta. Ahora, entidades como BBVA Provincial y Banesco te ofrecen financiarte un carrito nuevo, eso sí, con una lista de condiciones más larga que un discurso de Fidel Castro.

Aquí es donde empieza la diversión. Los bancos financian hasta el 70% del valor del vehículo y te dan hasta 48 meses para pagar. Pero el truco está en que el préstamo se calcula en «Unidades de Valor de Crédito» (UVC), un trabalenguas financiero que se ajusta con la inflación para asegurarse de que, pase lo que pase, el banco nunca pierda. Además, te obligan a contratar un seguro para el carro y otro para tu vida, por si acaso se te ocurre no poder pagar.

Pero no solo los bancos quieren su tajada. Los concesionarios como JAC Venezuela han pasado de vender el 2% de sus carros a crédito a un impresionante 18%, con un aumento en las solicitudes del 250%. Han lanzado planes con nombres tan pintorescos como «Llévate lo Fiado», que suena a eslogan de tienda de electrodomésticos de los años ochenta. Te piden iniciales del 20% o 30% y prometen aprobarte el crédito en menos de 48 horas, un tiempo récord en un país donde la burocracia es un deporte olímpico.

A pesar de este aparente milagro, no nos engañemos. El crédito en Venezuela sigue siendo el más pequeño de América Latina. Conseguir un préstamo para una casa o para gastos personales es más difícil que encontrar un político honesto. El financiamiento automotriz es apenas un laboratorio, un experimento para ver si la economía no explota en el intento. La gente se está endeudando para comprar camionetas como la JAC Arena o la pick-up «La Venezolana», que cuestan entre 14.700 y 20.000 dólares.

Así que, mientras la economía venezolana ensaya su regreso al mundo del crédito, el ciudadano de a pie ya puede cumplir el sueño de endeudarse por un vehículo reluciente. Para todo lo demás, como comprar comida o una casa, todavía tendrá que seguir confiando en la lotería, la herencia de una tía lejana o, simplemente, en la fe.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img

Latest article