Los mercados estadounidenses abrieron en rojo este viernes tras el peor día del Nasdaq desde junio. Los inversores huyen de las tecnológicas como quien abandona un barco que hace agua, mientras cuestionan si la inteligencia artificial justificará tanto gasto. El S&P 500 cayó 0,44 por ciento, el Nasdaq perdió 0,32 por ciento y el Dow Jones bajó 0,96 por ciento.
El repunte del crudo complicó todo. El Brent rozó los 115 dólares por barril y el WTI superó los 100, impulsados por ataques hutíes y la guerra con Irán que ya dura nueve meses. Los analistas de GBM advirtieron que el encarecimiento energético aviva el miedo a la inflación y complica las decisiones de la Reserva Federal.
Las tecnológicas sufrieron más. Los inversores trasladan dinero hacia sectores defensivos porque dudan de que los ingresos por inteligencia artificial compensen las valuaciones actuales. Meta siguió cayendo, aunque algunos fabricantes de semiconductores mostraron tímidas señales de recuperación.
American Express anunció el recorte de 3500 empleos, un cinco por ciento de su plantilla, justo después de superar las expectativas de ganancias. La empresa elevó su pronóstico anual, pero el volumen facturado quedó por debajo de lo previsto, dejando a los empleados con la sensación de que los números importan más que las personas.
En Europa el Stoxx 600 retrocedió 0,7 por ciento, con Kering y Volvo Car entre los más golpeados. Mientras tanto, el oro cotizó cerca de 4024 dólares la onza y el dólar subió, aunque el yen y el franco suizo parecieron más atractivos para quienes buscan refugio.
La atención ahora está en la próxima reunión de la Reserva Federal y en si las grandes tecnológicas logran demostrar que la inteligencia artificial no es solo un gasto caro. Por ahora, los mercados parecen un baile donde todos quieren salir corriendo al mismo tiempo.




