Los inversionistas ya incorporaron en los precios una victoria probable de Bolsonaro, pero una llegada de Lula al poder podría generar un terremoto de magnitudes muy distintas. La moneda y los bonos soberanos reflejan esa apuesta, con poco margen para subir más y bastante riesgo de caer si las urnas dicen lo contrario. Nadie ha presentado todavía un plan detallado para controlar la deuda pública, lo que deja a los analistas con más dudas que certezas.
Desde la primera vuelta el real se ha apreciado un 3,4 por ciento frente al dólar. Bloomberg Economics calcula que con Bolsonaro podría subir otro 2,7 por ciento, mientras que con Lula se depreciaría un 11 por ciento. La diferencia también aparece en los bonos a diez años: una victoria del primero bajaría el rendimiento 35 puntos básicos y la del segundo lo subiría 129.
El ajuste fiscal necesario para estabilizar la deuda equivale a entre el 2 y el 3 por ciento del producto interno bruto. Más del 90 por ciento del gasto federal es obligatorio y cualquier recorte serio exige cambios legales que ninguno de los candidatos ha detallado. Goldman Sachs advierte que la deuda supera el 82 por ciento del PIB y que los déficits han estado por encima del 8 por ciento durante cuatro años seguidos.
Las encuestas más recientes dan a Bolsonaro el 51,1 por ciento y a Lula el 48,9 por ciento, una distancia mucho más estrecha que la que se veía justo después de la primera vuelta. Los mercados de predicción asignan al senador cerca del 80 por ciento de probabilidades, pero los analistas consideran que las chances de Lula son mayores. Esa incertidumbre mantiene a los activos brasileños en una especie de limbo nervioso.
Si el margen final es menor a un punto porcentual, Goldman Sachs teme que aumente el riesgo de cuestionamientos y que el ganador salga debilitado. Después del resultado, los inversionistas mirarán la composición del gabinete y las primeras señales sobre el presupuesto de 2027. Mientras tanto, la deuda sigue creciendo y el salario mínimo sigue atando una buena parte del gasto obligatorio.
Al final, los mercados ya descontaron una victoria de Bolsonaro como quien apuesta al caballo que lleva ventaja en la recta final, pero si Lula gana el susto podría ser tan grande que hasta el real se iría de vacaciones sin avisar.




