Las bolsas asiáticas avanzaron un 0,9 por ciento tras el anuncio de que Anthropic presentaría su solicitud para salir a bolsa. Las acciones de SK Hynix y Samsung Electronics, dos pesos pesados de los chips, repuntaron más del 4 por ciento cada una. Wall Street había cerrado al alza el lunes tras dos días de pérdidas, y los inversores parecieron agarrarse a esa chispa como náufragos a un salvavidas.
Meta busca reunir hasta 97 mil 500 millones de dólares vendiendo acciones, mientras Broadcom cerró un acuerdo de 63 mil millones para comprar chips. SpaceX, por su parte, firmó un arrendamiento de equipos por 40 mil millones. El mercado parece un tianguis donde todos gritan que tienen la mejor mercancía, aunque nadie pregunta si alguien realmente la va a pagar.
El petróleo Brent bajó un 0,7 por ciento y se ubicó cerca de 115 dólares por barril. Altos funcionarios viajan a Teherán para evitar que la cosa se ponga más fea en Medio Oriente. Mientras tanto, los inversores miran de reojo si tanta euforia por la inteligencia artificial terminará en resaca o en otra factura por pagar.
La atención ahora está puesta en la decisión de tasas de la Reserva Federal el miércoles y en los resultados de Alphabet, Microsoft, Amazon e Intel. Los analistas esperan que estas empresas expliquen cómo van a recuperar tanto dinero invertido en inteligencia artificial. La duda central es si todo este gasto se convertirá en ganancias o solo en números bonitos en presentaciones.
Algunos estrategas advierten que los inversores regresan a las acciones de inteligencia artificial, pero las compañías siguen pidiendo cantidades enormes de dinero fresco. La pregunta ya no es si hay ganas de invertir, sino si esas inversiones van a generar suficiente rendimiento como para justificar tanto alboroto. Por ahora, el mercado aplaude con una mano y guarda la otra en el bolsillo.




