La Reserva Federal decidió congelar las tasas de interés en un rango de 3,75 a 4 por ciento con una votación de 10 a 2. Dos gobernadoras querían subirlas un cuarto de punto, pero el resto prefirió esperar más datos antes de mover ficha. Los inversores ahora miran de reojo hacia la conferencia de prensa del presidente del banco central, que podría aclarar si viene otro ajuste antes de fin de año.
El S&P 500 subió apenas 0,04 por ciento hasta 7.725 puntos, el Dow Jones ganó 0,11 por ciento y el Nasdaq retrocedió 0,21 por ciento. Mientras tanto el petróleo trepó 3,10 por ciento hasta 103 dólares el barril por el temor a nuevos ataques contra Irán. El oro, en cambio, bajó 0,76 por ciento hasta 4.043 dólares la onza, como si el metal prefiriera esconderse ante la perspectiva de tasas altas.
La inflación estadounidense aceleró en septiembre a su mayor ritmo en cinco meses, impulsada por la energía. El bono del Tesoro a diez años subió hasta 5,03 por ciento y las apuestas alcistas sobre la deuda alcanzaron su mayor nivel desde septiembre. Todo esto ocurre justo cuando los analistas esperan que Azure crezca 45 por ciento y Google Cloud llegue a 29.000 millones de dólares en ingresos.
Microsoft acumula un avance de 36 por ciento desde su último reporte, mientras Alphabet cae 6,3 por ciento. Las estimaciones apuntan a que Microsoft gastará más de 190.000 millones de dólares en capital en 2027 y Alphabet superará los 202.000 millones en 2026, con un flujo de caja libre negativo de 30.000 millones en 2027. Un estratega advirtió que incluso buenos resultados podrían provocar caídas si las empresas aumentan el gasto sin mostrar retornos claros.
Los inversores también evalúan el posible impacto de una Fed más restrictiva sobre las monedas de América Latina, donde el real brasileño y el peso mexicano muestran comportamientos mixtos. El mercado ahora gira en torno a las declaraciones del banco central y los reportes de las tecnológicas, que prometen mover el tablero más que cualquier comunicado oficial.




