La presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Pablo Lemus anunciaron una jugada maestra que deja a los agoreros sin argumentos: 25 mil millones de pesos para obras hidráulicas en la Zona Metropolitana de Guadalajara. El plan federal y estatal incluye dos acueductos y la modernización de una planta potabilizadora, todo sin endeudar a nadie ni entregar el servicio a manos privadas. Es como si el agua, después de décadas de escasez, decidiera llegar por fin a tiempo y sin cobrar peaje.
El aporte federal asciende a 14 mil 500 millones a través de Conagua, mientras Jalisco pone 10 mil 200 millones. El acueducto Chapala-Guadalajara, de 42 kilómetros y capacidad de 8 mil litros por segundo, empezará en dos meses y terminará en dos años, junto con la ampliación de la planta de bombeo Santa Cruz. El segundo ducto, Calderón-San Gaspar, medirá 31 kilómetros y moverá 3 mil 500 litros por segundo. La planta potabilizadora San Gaspar también se expandirá con 5 mil 200 millones, sumando mil 200 litros adicionales al abasto total. Efraín Morales, titular de Conagua, detalló que estas obras atacan un problema histórico sin los rodeos que antes costaban hasta 56 mil millones en préstamos.
El gobernador Lemus aseguró que las tarifas no subirán y que el legado quedará para las siguientes generaciones. Sheinbaum destacó que el trabajo en equipo evita la privatización y garantiza agua de calidad para la segunda zona metropolitana más poblada del país. En pocas palabras, mientras algunos esperaban ver un desastre financiero, el plan avanza con números claros y sin dramas de pasillo.




