Luis Caputo llegó a la conferencia de la Unión Industrial Argentina y soltó cuatro medidas para que las pymes respiren un poco. El ministro insistió en que el país vive un cambio copernicano desde que llegó Milei, aunque admitió que todavía falta bastante para llegar a destino. Entre los reclamos por deudas y embargos, Caputo dijo que el gobierno entiende el problema financiero pero solo puede hacer lo que puede hacer.
La primera idea es suspender los embargos de ARCA hasta mayo de 2027. La segunda consiste en estirar el plan de 18 cuotas para deudas que vencían en junio y llevarlo hasta octubre, con más tiempo para pagar. La tercera medida busca devolver reintegros para que las empresas usen el saldo a favor y cancelen deudas aduaneras, algo que Caputo definió como el primer paso hacia una cuenta corriente única.
La cuarta propuesta apunta al Banco Nación, que ofrecerá créditos de tres a cinco años a tasa fija del veinte por ciento para la industria automotriz. Caputo aclaró que no se trata de ningún plan platita, sino de una forma de aliviar el costo financiero heredado. Al mismo tiempo, el ministro propuso a las provincias eliminar el impuesto a los sellos, que representa entre cuatro y cinco billones de pesos al año, y ofreció pagarles la mitad si renuncian a la otra.
Caputo recordó que la industria cayó once por ciento y las jubilaciones bajaron casi treinta y siete por ciento en el tramo final del gobierno anterior. Según él, lo único que creció entonces fue la inflación y la pobreza. Ahora, aseguró, el negocio de los rulos y la corrupción terminó, aunque reconoció que la transición genera fricciones porque competir es más difícil que robar.
El ministro destacó que Argentina tendrá cuatro años consecutivos de equilibrio fiscal y que la inflación bajó del doscientos por ciento a cerca del treinta. También mencionó que el RIGI ya acumula casi siete mil setecientos millones de dólares en inversiones. Caputo cerró diciendo que el esfuerzo fiscal es enorme, pero que eliminar impuestos distorsivos sigue siendo la única forma de bajar el costo argentino sin empobrecer a nadie.




