Anthony Gordon, delantero del Barcelona, soltó que el 5 de julio en el Estadio Banorte contra México fue el partido más intenso de su carrera. Inglaterra ganó 3-2 en octavos del Mundial 2026, pero el inglés todavía revive la altitud, el rugido de la tribuna y la tensión como si le hubieran cobrado entrada extra por el susto.
Gordon platicó el 2 de noviembre antes del partido de Champions contra Aston Villa. Recordó que la presión de una eliminación directa, la falta de oxígeno en Ciudad de México y el estruendo mexicano lo marcaron para siempre. Según él, nunca había sentido algo parecido y lo guarda como un recuerdo caro, aunque saliera con la victoria.
El momento viral llegó cuando cruzó miradas y sonrisas con Javier Aguirre en plena cancha. Gordon aclaró que no fue ofensa, solo una broma que surgió en el calor del momento y que hasta firmaría la foto si el técnico se la pide. Mientras tanto, Inglaterra jugó con diez hombres tras la expulsión de Jarell Quansah al minuto 54. Aun así, Gordon provocó un penal que Harry Kane convirtió y selló el boleto a cuartos.
El ambiente durante el himno nacional lo dejó atónito. Describió el estadio como un tambor gigante que vibraba con cada grito. La altitud convirtió cada carrera en una misión de alpinismo y la afición mexicana en un muro de sonido que obligó a los ingleses a reinventar su plan sobre la marcha. Gordon admitió que, pese al resultado, el partido le dejó más respeto que rencor.
Meses después, sigue repitiendo que esa noche fue única. Entre la presión, el aire delgado y el intercambio con Aguirre, el encuentro se convirtió en una anécdota que el inglés repite con una mezcla de orgullo y leve mareo cada que alguien menciona Ciudad de México.




