Los analistas del sector privado subieron sus expectativas de crecimiento para la economía mexicana y ahora calculan un avance de 1.61 por ciento en 2026 y 1.86 por ciento en 2027. El ajuste representa el cuarto incremento consecutivo desde el 1.07 por ciento que estimaban en junio. Aun así, el panorama sigue lejos de cualquier euforia descontrolada.
Pese al optimismo moderado, el 39 por ciento de los 42 especialistas consultados por el Banco de México considera que este no es un buen momento para invertir. Solo el 13 por ciento opina lo contrario y el resto prefiere quedarse en la duda cómoda. La encuesta se levantó entre el 19 y el 29 de octubre.
Sobre el clima de negocios, el 46 por ciento anticipa que las condiciones permanecerán sin cambios en los próximos seis meses, mientras otro 46 por ciento espera alguna mejora y el 8 por ciento prevé deterioro. Entre los principales obstáculos mencionados destacan la inseguridad pública, los vaivenes de la política comercial y la falta de cambios estructurales.
En materia de inflación, los pronósticos apuntan a 3.83 por ciento tanto para este año como para 2027, con un ligero ajuste a la baja respecto al mes anterior. Para un horizonte de cinco y ocho años, la expectativa promedio se ubica en 3.77 por ciento, lejos del objetivo puntual del 3 por ciento.
Los números reflejan una economía que avanza a paso de tortuga con sobrepeso, mientras los analistas revisan sus hojas de cálculo sin soltar todavía la billetera. La inseguridad y la política comercial siguen apareciendo como los villanos recurrentes de la función.




