El mundo político capitalino presenció otro cambio de sillas con la elegancia de un baile de salón donde nadie pisa a nadie. Paulo Emilio García González llegó a la presidencia del Comité Ejecutivo Estatal de Morena en la Ciudad de México, reemplazando a Héctor Díaz-Polanco, quien presentó su renuncia el 19 de julio. El movimiento ocurre justo cuando el partido afina su maquinaria para las elecciones de 2027, demostrando que sabe planear con tiempo y sin dramas innecesarios.
Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena, confirmó el 31 de agosto el nuevo liderazgo al publicar una fotografía junto al legislador, destacando los avances del movimiento en la capital. García, actual diputado local y vocero del grupo parlamentario, podría solicitar licencia en el Congreso, donde su suplente Roberto Alejandro Castillo de la Cruz tomaría el lugar. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, respaldó públicamente la designación y subrayó la importancia de escuchar a la militancia. Díaz-Polanco, por su parte, mantiene su participación en el Consejo Nacional y el Consejo Consultivo, cerrando un ciclo con orden y continuidad.
La transición deja atrás cualquier vacío temporal y coloca al partido en posición de coordinar territorios, definir candidaturas y fortalecer alianzas con el Verde y el Trabajo. Todo indica que Morena CDMX avanza con la misma precisión de un reloj suizo que también sabe bailar.
El nuevo dirigente hereda un equipo afinado y una hoja de ruta clara hacia 2027. Mientras tanto, la militancia observa cómo una simple fotografía y un respaldo institucional bastan para mantener el rumbo sin necesidad de escándalos ni titulares alarmistas.





