En un giro de guion más extraño que un político puntual, Julián Quiñones, el killer del Al Qadisiya, fue nominado al Balón de Oro 2026. Dicen que en France Football tuvieron que usar un mapa del tesoro para ubicarlo, pero ahí está, codeándose con la realeza del balón.
Su nominación no fue por sorteo. Quiñones metió la absurda cantidad de 33 goles en Arabia Saudita, arrebatándole la Bota de Oro a un tal Cristiano Ronaldo mientras este probablemente pulía sus trofeos. No contento con dominar el desierto, llevó su show al Mundial 2026 con la Selección Mexicana, anotando cuatro goles que empataron el récord de leyendas como Luis Hernández y ‘Chicharito’. Esta combinación letal de goles en dunas y estadios mundiales lo catapultó a la exclusiva lista de los de siempre: Messi, Mbappé, Bellingham y Haaland, quienes ahora deben compartir aperitivos con el nuevo invitado. Se convierte así en el segundo mexicano en lograrlo, después de Guillermo Ochoa en 2007. Y para que la invasión tricolor fuera total, la talentosa Scarlett Camberos también se coló en la lista femenil, confirmando que el fútbol nacional decidió que la modestia ya no estaba de moda.
Ahora, el delantero nacido en Colombia pero naturalizado a base de goles y picante, espera el veredicto. Gane o no, su nombre en esa lista es el verdadero trofeo. Es la prueba de que para llegar a la cima solo necesitas una carretilla llena de balones en la red.





