Llegó septiembre con su brisa y su promesa de amor y amistad, pero también con el recordatorio más temido que el mensaje de “tenemos que hablar”. La DIAN, esa entidad con la puntualidad de un cobrador de deudas, ha activado su calendario de tortura fiscal y ya está llamando a los primeros participantes de la temporada. Es ese momento del año en que todos nos volvemos expertos en contabilidad o, en su defecto, en rezos para no aparecer en la lista.
Este mes, los “afortunados” son aquellos ciudadanos cuyos dos últimos dígitos del NIT se encuentran en el glamoroso rango del 27 al 66. Si te tocó, ¡felicidades! Ganaste una invitación que no puedes rechazar para presentar tu declaración de renta del año gravable 2025. Piensa en ello como una rifa al revés: en lugar de ganar un premio, te toca entregar una parte de lo que ya te habías gastado mentalmente.
Para entrar a este exclusivo club no necesitas ser un magnate petrolero. Basta con haber tenido ingresos brutos superiores a $69.719.000 (o 1.400 UVT, la unidad de medida favorita de la DIAN) o un patrimonio más abultado que político en campaña, superando los $235.683.000. Así que si vendiste el carro de tu abuelo o tenías unos ahorros debajo del colchón, es muy probable que te toque bailar.
Y mucho cuidado con el clásico error de principiante: no mires el número de tu cédula, ese con el que sales bien en la foto. La DIAN, en su infinita creatividad para complicar las cosas, usa el Número de Identificación Tributaria (NIT). Es un número especial, diseñado para que sientas la emoción de buscar un documento que solo usas una vez al año, añadiendo un toque de suspenso a la obligación.
En total, se espera que cerca de siete millones de almas cándidas desfilen por la pasarela tributaria entre agosto y el 26 de octubre de 2026. Si tu NIT termina entre 67 y 00, no cantes victoria, que en octubre te llega tu turno. Así que ve desempolvando las facturas y prepárate para contribuir, porque la DIAN tiene mejor memoria que tu ex y no perdona una.





