Las diferencias entre Irán y Estados Unidos volvieron a salir a la luz tras las declaraciones del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien rechazó que los activos descongelados como parte del reciente memorando de entendimiento con Washington vayan a utilizarse para adquirir productos agrícolas estadounidenses. El funcionario acusó a la administración de Donald Trump de difundir información falsa sobre el destino de esos recursos.
A través de un mensaje en redes sociales, Ghalibaf respondió con dureza a las afirmaciones de Trump, quien había sostenido que parte del dinero liberado serviría para comprar trigo, maíz y soya producidos en Estados Unidos. El dirigente iraní ironizó que la única «cosecha» proveniente de Washington ha sido la desconfianza acumulada durante décadas, además de criticar lo que calificó como promesas incumplidas y discursos vacíos por parte del gobierno estadounidense.
La controversia refleja las diferencias de interpretación sobre el memorando firmado el 17 de junio, mediante el cual Estados Unidos aceptó liberar una parte de los activos iraníes congelados por las sanciones. Mientras Washington presenta el acuerdo como una vía para canalizar esos recursos hacia determinadas compras, Teherán insiste en que los fondos estarán plenamente disponibles para sus propias prioridades y rechaza cualquier condicionamiento externo sobre su utilización.
El desacuerdo se suma a otras fricciones surgidas tras la firma del entendimiento, incluyendo las acusaciones cruzadas sobre la situación en Líbano y el control del estrecho de Ormuz. Ambos gobiernos mantienen posiciones opuestas respecto al cumplimiento del acuerdo, lo que alimenta las dudas sobre la estabilidad del proceso de distensión y la posibilidad de avanzar hacia una relación más estable entre Washington y Teherán.




