Parece que unos magos de las finanzas llamados Gramercy Funds Management encontraron un mapa del tesoro en México, porque planean aventar dinero con una pala industrial. Proyectan un crecimiento de hasta el 50% anual, una cifra que haría sonrojar hasta al que vende los aguacates más caros del mercado. Según ellos, el país está lleno de oportunidades para hacer billetes, mientras el resto de nosotros nos preocupamos por llegar a la quincena.
El mandamás de este circo financiero, un tal Felipe Alonso, sacó la calculadora y anunció que para 2027 y 2028 estarán soltando entre 500 y 600 millones de dolaritos al año. Esto es un salto considerable desde los 400 millones que ya consideran cambio de bolsillo para este año. Con esa cantidad de dinero, uno podría comprarse un equipo de fútbol de media tabla, un partido político y todavía le sobraría para invitar los tacos a toda la colonia.
¿Y dónde pondrán toda esa lana? Pues principalmente en el sector energético, ese que nos regala apagones justo cuando va a empezar el partido importante o el capítulo bueno de la serie. Resulta que la nueva administración de Claudia Sheinbaum quiere meterle miles de millones para que la red eléctrica deje de parecer un foco de Navidad a punto de fundirse. Al parecer, la fórmula es simple: si algo está roto y todo el mundo se queja, es el lugar perfecto para hacer negocio.
Pero no todo es arreglar enchufes con billetes de cien dólares. Estos señores también le están echando el ojo al sector inmobiliario, gracias al famoso ‘nearshoring’, que es el nuevo nombre elegante para «poner la fábrica más cerca del vecino rico». Además, ven un filón en prestarle dinero a la gente común y a las pequeñas empresas, probablemente porque saben que siempre nos falta para completar el súper o para pagarle al proveedor.
Claro que este mercado del crédito privado ha tenido más subidas y bajadas que el humor de un adolescente, con cifras que bailan entre 1,100 y 2,100 millones de dólares en años recientes. Pero a Gramercy el riesgo le hace los mandados, tan es así que, en un giro digno de telenovela, también andan olfateando negocios en Medio Oriente. Su lógica es impecable: mientras haya un conflicto, solo hay que «incorporar las consecuencias» en el análisis y listo, ¡a ganar dinero! Una estrategia que tu contador de confianza definitivamente no te recomendaría.





