¡Se le acabó la fiesta! A nieto de Castro le cortan el internet por mal comportamiento familiar

Must read

En un movimiento que grita «¡porque lo digo yo y punto!», el gobierno de Estados Unidos decidió que la mejor forma de arreglar décadas de diplomacia fallida era castigando al nieto de Raúl Castro. Como cuando tu mamá te quitaba la consola porque tu hermano se portó mal, Washington le ha aplicado sanciones a Fidel Ernesto Castro Calis, un treintañero cuyo mayor crimen parece ser portar un apellido más pesado que una cena de Navidad con la suegra.

El secretario de Estado, Marco Rubio, sacó el látigo y anunció con la seriedad de quien cancela una cuenta de Netflix: «Hemos designado a un nieto de Raúl Castro, a un banco y a cuatro empresas que explotan recursos para beneficiar al régimen». Básicamente, el argumento es que mientras el cubano de a pie se las ingenia con lo que hay, la familia Castro y sus amigotes se reparten el pastel como si fuera piñata en fiesta de cumpleaños de un niño rico. Rubio, que lleva el dosier de Cuba con más pasión que un hincha en la final de la copa, parece decidido a que no quede títere con cabeza… o al menos, sin acceso a una tarjeta de crédito internacional.

¿Pero qué significa esto para el joven Fidel Ernesto, de 31 primaveras? ¡Drama total! Adiós a la posibilidad de comprarse esa camiseta de los Yankees en Amazon, de pagar la suscripción a esa plataforma de pelis gringa, o de financiar un patinete eléctrico en cómodos plazos yanquis. El pobre muchacho, hijo de un general y nieto de una leyenda viviente, ahora forma parte de la lista negra de la OFAC, que es como el club de los chicos malos de la economía mundial. Un golpe bajo directo a la yugular de su estilo de vida… o lo que sea que haga un treintañero con abuelo revolucionario.

Ah, sí, y de paso también sancionaron al Banco Exterior de Cuba y a unas cuantas empresas de minería y energía, pero seamos sinceros, el chisme bueno es el del nieto. Esta nueva temporada de la telenovela «Vecinos en Guerra», protagonizada por Washington y La Habana, promete más enredos, acusaciones y cero soluciones. Mientras tanto, en la isla, se rumorea que Raúl Castro, de 95 años, preguntó si todo este alboroto significaba que se iba a perder su capítulo de la tarde. Prioridades, señores, prioridades.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img

Latest article