En un giro de guion más predecible que el final de una telenovela de las nueve, el presidente argentino, Javier Milei, desempolvó su capa de superhéroe del libre mercado y voló hasta Santiago para hacer un llamado a la acción. ¿Su misión? Organizar una especie de «Súper Amigos» de la derecha latinoamericana, porque al parecer, los zurdos ya tienen su propio grupo de WhatsApp y hasta se organizan para las posadas.
Durante un evento que sonaba a convención de villanos de caricatura, el llamado «Foro Madrid», Milei se quejó amargamente de que la izquierda se ha metido «hasta en la cocina» de las instituciones, las universidades y los medios. Según él, es una colonización más sigilosa que la de los piojos en una escuela primaria, donde los progresistas promueven sus ideas malvadas, como la empatía y la existencia del cambio climático, para apoderarse del mundo. «Llevan décadas organizados», lamentó, como quien se da cuenta de que todos sus amigos ya hicieron planes para el fin de semana sin invitarlo.
Con el entusiasmo de un vendedor de enciclopedias, Milei presentó a Chile como el alumno estrella que por fin despertó del «sueño socialista». Mencionó que el país «volvió a apostar por las ideas de la libertad», citando a José Antonio Kast, a quien probablemente ya le está diseñando un traje con los colores de la bandera y un logo con una «K». En su lista de posibles reclutas para su club anti-progres también mencionó a Keiko Fujimori y Abelardo de la Espriella, confirmando que su equipo tendría más villanos redimidos que el Escuadrón Suicida.
Para sellar el pacto de caballeros, Milei se encerró unos 40 minutos con Kast en el palacio de La Moneda. Nadie sabe de qué hablaron, pero las apuestas sugieren que discutieron temas de vital importancia como quién tiene el peinado más desafiante de la gravedad o el método más efectivo para fruncir el ceño ante las cámaras. Fiel a su estilo de estrella de rock, el mandatario argentino se retiró sin dar declaraciones, esfumándose más rápido que una quincena en el supermercado, dejando a todos con la duda de si el primer acto de su nueva alianza será prohibir el aguacate por considerarlo «demasiado comunista».





