A partir de hoy Francia aplica un impuesto a las prendas de moda ultrarrápida que llegará a casi veinte euros por artículo. La medida busca frenar a plataformas asiáticas como Shein, Temu y AliExpress que venden grandes volúmenes de ropa barata y de baja calidad. La ley fue aprobada en junio y considera nocivos los efectos de este modelo sobre el medio ambiente y la economía nacional.
El gravamen se calcula según dos criterios: el volumen de ropa comercializada y el costo de reparación frente al precio de compra. En el dos mil veintiséis las empresas pagarán cincuenta centavos por ropa interior, dos euros por camisetas, nueve euros por jeans y doce euros por chaquetas. Estos montos aumentarán cada año hasta alcanzar un máximo de diecinueve euros con cincuenta céntimos en el dos mil treinta.
El ministro de Transición Ecológica, Mathieu Lefevre, señaló que los daños de la moda ultrarrápida están ampliamente documentados. El límite del impuesto nunca superará el cincuenta por ciento del precio del producto antes de impuestos. Las autoridades francesas desarrollan una herramienta para recopilar datos de forma independiente sobre las ventas.
Shein se negó a comentar cuando fue consultada, mientras que Temu y AliExpress no respondieron a las solicitudes. El impuesto forma parte de una estrategia más amplia para regular a los gigantes del comercio electrónico que han ganado popularidad en Francia en los últimos años. Las empresas afectadas deberán adaptarse a una escala de puntuación que determina cuánto pagan por cada prenda.
Al final el comprador terminará pagando más por la misma camiseta que se deshace tras dos lavados, mientras el gobierno celebra haber puesto un precio al despilfarro. La moda ultrarrápida se vuelve más cara, pero la calidad sigue siendo la misma de siempre.





