¡Atención, mundo! El peso mexicano, esa moneda que los inversionistas ignoraban como a un testigo de Jehová en domingo por la mañana, ha vuelto con más fuerza que nunca. Resulta que después de meses de hacerle el feo, ahora todos se pelean por él. Con una subida de casi un 2% en agosto, el peso se pavonea como si se hubiera ganado la lotería, alcanzando su mejor nivel en dos años y demostrando que la paciencia paga… o al menos, que el aburrimiento de los demás te beneficia.
La repentina popularidad del peso no es por mérito propio, sino porque sus competidores andan metidos en líos. El real brasileño está más nervioso que un novio en el altar por las próximas elecciones presidenciales, y el peso colombiano, que andaba de fiesta imparable, parece que ya se le está acabando la borrachera y se acerca la cruda. Como dijo un analista, México se ha beneficiado por ser una «operación de recuperación», que es la forma elegante de decir que era el último que quedaba en la fiesta que no estaba vomitando en el baño.
La gran ventaja de México en este momento es su asombrosa capacidad para ser predeciblemente aburrido. Como bien dijo un genio de HSBC, «en México, la ausencia de noticias es una buena noticia». Mientras sus vecinos ofrecen más drama que una telenovela de las nueve, el peso mexicano se mantiene tranquilo, como ese amigo que prefiere quedarse en casa viendo una serie en lugar de salir a buscar problemas. Esta calma chicha es el paraíso para los inversionistas que solo quieren hacer su chamba sin que les dé un infarto cada cinco minutos.
No es la primera vez que el peso se viste de superhéroe. Hace tiempo le apodaron el «superpeso», pero su carrera duró menos que un suspiro después de que unas elecciones le dieran al partido en el poder carta blanca para hacer reformas que asustaron al dinero. Ahora, el «superpeso» intenta volver del retiro, un poco más viejo y cauteloso. Incluso las negociaciones del T-MEC, que amenazaban con ser un circo de tres pistas, han transcurrido sin mayores dramas, consolidando su nueva imagen de moneda responsable.
Así es como el peso mexicano ha pasado de ser el último de la fila a liderar la comparsa en agosto, superando a todas las divisas de la región. Los fondos de cobertura están apostando por él como si no hubiera un mañana. Queda por ver cuánto durará este romance, pero por ahora, el peso disfruta de sus quince minutos de fama, demostrando que a veces, el secreto del éxito no es ser el más fuerte o el más guapo, sino simplemente el menos problemático del grupo.





