¡El dólar se va de bruces mientras el mandamás del Tesoro se pone gallito con el yen!

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Al parecer, el dólar estadounidense se despertó con el pie izquierdo y tropezó con la alfombra, porque acaba de registrar su nivel más bajo en siete meses. Mientras el billete verde anda buscando una curita para su orgullo herido, el yen japonés se pavonea como si hubiera ganado la lotería, subiendo un modesto pero picante 0,2%. Todo este drama financiero parece sacado de un patio de colegio, donde un niño grande le planta cara al resto.

El bravucón de esta historia es Scott Bessent, el Secretario del Tesoro, quien básicamente se paró en medio del recreo y retó a los operadores a meterse con su protegido, el yen. Bessent soltó frases dignas de película de acción, declarando que él es «el que manda» y que sabe exactamente lo que Japón va a hacer, como si tuviera una bola de cristal o el control remoto de la economía japonesa. Los mercados, que son más nerviosos que un chihuahua en una tormenta, escucharon esto y corrieron a esconder sus dólares debajo del colchón.

Los analistas, que cobran por explicar lo obvio con palabras rimbombantes, confirmaron que los comentarios de Bessent fueron tan buenos para el dólar como una patada en la espinilla. Jane Foley, de Rabobank, señaló que la fortaleza del yen le está dando una paliza al índice del dólar, mientras que otros factores como la recompra de bonos del Tesoro y las posibles subidas de tasas de interés tampoco le están ayudando a levantar cabeza. Es como si al dólar le lloviera sobre mojado y, para colmo, se le hubiera olvidado el paraguas en casa.

En un giro argumental que nadie pidió, el Departamento del Tesoro anunció que su programa de recompra de bonos sería de «solo» 6.000 millones de dólares, una cifra que al mercado le pareció tan pequeña como el sueldo de fin de mes. Según Alex Cohen, de Bank of America, los operadores esperaban un número más gordo, por lo que esta «decepción» alivió un poco el miedo a que el gobierno estuviera metiendo su cuchara más de la cuenta. Aun así, el rendimiento de los bonos a 10 años subió a 4,84%, porque en este casino nadie se queda quieto.

Ahora, todos los apostadores del mundo financiero están con los ojos pegados al calendario, esperando los datos de inflación de Estados Unidos que salen el viernes. Este informe es el equivalente a la escena final de una telenovela, que decidirá si la Reserva Federal sube las tasas de interés la próxima semana. Los mercados le dan una probabilidad del 60% a que aprieten el botón, lo que podría darle un respiro temporal al maltrecho dólar.

Mientras tanto, con el petróleo Brent alcanzando los 100 dólares por barril en medio de las tensiones globales, el resto de los mortales observamos este espectáculo con una bolsa de palomitas. Los grandes cerebros mueven miles de millones con un par de declaraciones, y uno aquí preocupado por si el aguacate subirá de precio la semana que viene. ¡Qué circo tan maravilloso es la economía mundial

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