El dólar se hunde en el mundo, pero en Colombia pide repetición y postre

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Para el ciudadano de a pie, que solo entiende que con más pesos compra menos aguardiente, la economía es un misterio. Resulta que el dólar a nivel mundial anda más débil que una excusa para no ir a trabajar un lunes, pero aquí en Colombia, el billete verde se niega a darse por vencido. Es como ese boxeador que ha recibido una paliza en todos lados, pero en el cuadrilátero local se pone gallito y pide otro round.

La debacle global del dólar tiene varias causas, a cada cual más deprimente. La Reserva Federal de Estados Unidos está más indecisa que alguien frente a un menú de 30 páginas, y para colmo, la economía yanqui perdió 23.000 puestos de trabajo en julio. Para rematar, Japón y Estados Unidos tuvieron que salir a defender al yen, que estaba a punto de valer menos que una promesa de político, dándole otro empujón al dólar por el barranco del índice DXY.

Mientras tanto, en nuestra querida Colombia, el Banco de la República juega su propia partida de ajedrez. Con la tasa de interés en un jugoso 12%, atrae capitales extranjeros como un asado atrae vecinos. Además, anunciaron un plan para acumular la modesta suma de 4.000 millones de dólares en reservas, un movimiento que ellos juran que no es para manipular el precio, sino para «fortalecerse», como quien se apunta al gimnasio en enero.

Aquí es donde entra el oráculo financiero de Davivienda Corredores, Santiago Martínez Romero, a aclararnos el panorama, o a enredarlo más. Según su análisis, el dólar se mantendrá cerca de los $3.160 pesos, aunque sus pronósticos para agosto se pasean alegremente entre los $3.132 y los $3.500. Es el equivalente financiero a decir que mañana podría hacer sol, llover, nevar o caer meteoritos, pero que salgamos con paraguas por si acaso.

El peso colombiano ha tenido un año de ensueño, apreciándose un 20% y dándole un respiro a quienes compran por internet. Sin embargo, los expertos advierten que este idilio ha sido «demasiado rápido», como un romance de verano que todos saben que no va a durar. La fiesta parece que se acaba, pues ya están proyectando que para finales de 2026, la tasa de cambio podría volver a rondar unos mucho menos divertidos $3.530 pesos.

En resumen, el mensaje de los que saben es el siguiente: el dólar está débil, pero podría fortalecerse. El peso está fuerte, pero podría debilitarse. Es un buen momento para comprar dólares, aunque a lo mejor bajan un poco más primero. Con esta claridad meridiana, el colombiano promedio ya puede decidir con total seguridad si le alcanza para las vacaciones o si mejor va empeñando el televisor.

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