El diésel en Estados Unidos ya cuesta más que un perfume francés, y Trump suda frío

Must read

Atención, mortales con vehículo y cartera temblorosa, porque llenar el tanque de diésel en Estados Unidos se ha convertido oficialmente en un deporte de alto riesgo para sus finanzas. El precio promedio ha escalado a la estratosférica cifra de 5.9015 dólares por galón, un nuevo récord que hace que el oro líquido parezca una baratija. La excusa oficial es que las refinerías del Golfo andan con más problemas que un reality show, todo por culpa de la trifulca con Irán, que ha interrumpido el suministro como si fuera una mala conexión de internet.

Este sablazo al bolsillo, que subió 30 centavos en una sola semana, tiene al presidente Donald Trump más nervioso que un gato en una habitación llena de mecedoras. Justo cuando se acercan las elecciones de mitad de mandato, el costo de la vida se dispara y sus promesas de solucionarlo suenan más huecas que una piñata vacía. El mandatario se comprometió a aliviar la carga, pero la guerra en curso ha complicado el paso de los barcos cisterna, haciendo que el combustible sea más exclusivo que un asiento en primera fila en el fin del mundo.

Para que la nostalgia nos golpee con la fuerza de un camión, recordemos que hace apenas un año el diésel costaba 3.71 dólares. Este aumento está dejando a los agricultores y camioneros con la cara de quien acaba de ver la cuenta del restaurante después de invitar a toda la familia. Obviamente, ese susto nos lo van a pasar a nosotros los consumidores, porque la miseria, como el wifi, se comparte. Y no nos olvidemos de la gasolina, que ya roza los 4.15 dólares, justo para celebrar el Día del Trabajo quedándose en casa.

Mientras tanto, en la tierra de los sueños rotos y los aguacates caros, California, la gasolina normal ya se vende a 5.86 dólares el galón. En este panorama desolador, aparecen los genios de Goldman Sachs, quienes pronostican que el petróleo podría llegar a 120 dólares el barril si el conflicto se pone más intenso. Su consejo, digno de un villano de película, es apostar por el gas natural y el gasóleo para sacarle jugo a la desgracia ajena.

Como si no tuviéramos suficiente con este drama, todo el mundo espera el informe del Índice de Precios al Consumo como quien espera los resultados de una biopsia. Si la inflación sube más de un 0.2%, la Reserva Federal podría subir las tasas de interés, encareciendo todavía más el simple acto de existir. Así que prepárense para ajustar el cinturón hasta dejarlo como corbata, porque la única cosa que bajará de precio será nuestro estado de ánimo.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img

Latest article