En un giro de guion más propio de una comedia de enredos, los cerebritos del banco BTG Pactual han diseñado un plan para Ecopetrol llamado “MEGA”, que significa “Make Ecopetrol Great Again”. Sí, leyó bien. Han reciclado el lema de Donald Trump para una petrolera colombiana, demostrando que en el mundo de las finanzas la originalidad a veces se toma unas largas vacaciones. La idea es que la compañía sea más eficiente y gane más dinero, un concepto tan revolucionario como descubrir que el agua moja.
Para llevar a cabo esta misión casi imposible, la nueva junta directiva ha elegido a Joaquín Gutiérrez Caballero como presidente. El pequeño detalle es que su currículum tiene una vasta experiencia en gestión y administración, pero no menciona la palabra “hidrocarburos” ni por accidente. Es como poner a un chef de repostería a dirigir una planta nuclear porque sabe manejar bien los hornos. Los banqueros, con la ceja levantada, esperan ansiosos ver cómo se desenvuelve el nuevo mandamás.
BTG Pactual ya se cansó de las presentaciones en diapositivas y los discursos motivacionales, declarando que el plan MEGA ha entrado en la fase de “muéstrame los resultados”. Básicamente, le han dicho al nuevo equipo que se acabaron los recreos y que es hora de empezar a generar billetes. La presión es tan alta que probablemente el café en las oficinas de Ecopetrol ahora tiene sabor a ansiedad y a miradas de reojo por parte de los inversionistas.
El plan maestro tiene tres pasos que suenan a propósito de Año Nuevo. Primero, hacer la empresa más eficiente, o sea, dejar de gastar en tonterías. Segundo, revisar su portafolio de activos para vender los cachivaches que no tienen nada que ver con el petróleo. Y tercero, buscar nuevas oportunidades de crecimiento en lugares como Estados Unidos, Venezuela y Brasil, como si fuera un turista con ganas de coleccionar postales de pozos petroleros.
Lo más cómico es la opinión del banco sobre la nueva junta directiva. Diplomáticamente, señalan que su experiencia en el negocio del petróleo y el gas parece “relativamente limitada”. Traducido del lenguaje financiero al español de la calle, significa que saben mucho de política y asuntos legales, pero que podrían confundir un barril de crudo con uno de aceitunas. El escenario está servido para una serie de catastróficas desdichas.
Así que, mientras Ecopetrol se prueba su nueva gorra roja, los analistas de BTG Pactual están con un balde de palomitas esperando ver si este reajuste corporativo se convierte en una historia de éxito o en el primer capítulo de un manual sobre cómo no dirigir una empresa. Los próximos capítulos de esta saga corporativa prometen más enredos que una tarde de telenovelas.


