¡Goldman Sachs le dice a Brasil que copie la tarea de Colombia para que su moneda se ponga fortachona!

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En un giro digno de un hechicero financiero con bola de cristal, los genios de Goldman Sachs han decidido que el futuro del real brasileño se puede adivinar mirando al peso colombiano. Al parecer, la moneda de Colombia tuvo un estirón post-electoral tan impresionante que ahora la usan como el ejemplo del «niño bueno» en la cena familiar de las divisas latinoamericanas. La idea es tan simple como absurda: si a Colombia le funcionó, ¿por qué a Brasil no? Es la versión económica de decirle a tu amigo que use tu ropa interior de la suerte para conseguir trabajo.

El Chapucero - Segunda Entrega
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El sueño más húmedo de los analistas es que, si el real brasileño imita a su par colombiano, podría fortalecerse un 15%, llegando a un nivel casi mitológico de 4,35 por dólar. Esto significaría que el real pasaría de ser una moneda nerviosa a una que podría levantar pesas y pedirle su dinero al dólar en un callejón oscuro. Claro que, para no sonar completamente delirantes, también tienen un escenario más «creíble», donde el real se fortalece solo hasta un rango de 4,50 a 4,80 por dólar, lo cual es como soñar con ser millonario pero conformarse con un aumento de sueldo.

Pero como en toda buena fiesta, siempre hay alguien que llega para aguarla. La analista Teresa Alves, haciendo de aguafiestas oficial, recuerda que no se puede simplemente calcar el milagro colombiano. Resulta que Colombia estaba en una situación fiscal y de inflación más desastrosa antes de sus elecciones, así que cualquier mejora, por pequeña que fuera, se sintió como ganar el mundial. Brasil, en cambio, no está tan en la lona, por lo que una recuperación igual de espectacular es menos probable.

El verdadero elefante en la habitación brasileña es un déficit fiscal que supera el 9% del PIB, lo que en términos de finanzas personales equivale a gastarse todo el sueldo en caprichos y luego pedirle prestado al banco para pagar la tarjeta de crédito. Aunque las altas tasas de interés atraen a los inversionistas como la miel a las moscas, también hacen que la deuda del gobierno se infle más rápido que un globo de feria. Es un círculo vicioso que ni el mejor guionista de telenovelas podría haber inventado.

Por supuesto, también existe el escenario de pesadilla, donde todo sale mal. Si la situación fiscal se deteriora, el real podría devaluarse hasta los 5,80 por dólar, un nivel en el que la moneda valdría menos que una promesa de político en campaña. Esto demuestra que el resultado de las elecciones importa menos que las decisiones que tome el gobierno entrante, que es como decir que no importa quién gane el partido, sino si después deciden vender el estadio.

Al final del día, los sesudos análisis de Goldman Sachs son como el horóscopo: te dan un montón de posibilidades que van de lo glorioso a lo catastrófico. Mientras los expertos debaten si el real se convertirá en un superhéroe o en un villano, el ciudadano de a pie solo sabe una cosa: gane quien gane y valga lo que valga la moneda, la cerveza va a seguir subiendo de precio. ¡Salud por eso!

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