La gente de Apple presentó su nuevo chiche, el iPhone Duo, y los genios de las finanzas en Wall Street reaccionaron como si hubieran probado un chile que primero no pica y luego les incendia la boca. Las acciones de la compañía cayeron en picada, solo para rebotar al día siguiente un 1,2% como si nada hubiera pasado. Esta bipolaridad bursátil dejó a todos preguntándose si los analistas desayunan café con ansiolíticos o simplemente tiran una moneda al aire para decidir si comprar o vender.
Para los expertos del Bank of America, el nuevo teléfono plegable fue la octava maravilla del mundo, casi como si hubieran descubierto la cura para la resaca. Escribieron informes llenos de emoción, asegurando que este formato podría volverse «más generalizado», lo cual es una forma elegante de decir que en el futuro todos caminaremos con billeteras de dos mil dólares que también reciben llamadas. Al parecer, la capacidad de un teléfono para doblarse sin romperse es el pico de la evolución tecnológica.
Aquí viene la parte donde la cordura se va de vacaciones. La consultora Bloomberg Intelligence calcula que se venderán unas 14 millones de unidades de este capricho tecnológico en su primer año. Con un módico precio inicial de 1.999 dólares por pieza, esto se traduciría en casi 28.000 millones de dólares en ventas. Básicamente, Apple espera que una cantidad de gente equivalente a la población de Zimbabue decida que su dinero está mejor invertido en un teléfono que se pliega que en, no sé, pagar la hipoteca.
A pesar del optimismo, el consenso general es más tibio que un aplauso por compromiso. Aunque un 58,2% de los analistas recomienda comprar acciones de Apple, el potencial de subida es de un miserable 3,5%. Esto es como si tu jefe te prometiera un aumento monumental y terminara dándote cinco pesos más para el café. Mientras firmas como Citi y Morgan Stanley apuestan por el éxito, otros como UBS se muestran escépticos, con un precio objetivo de 296 dólares que sugiere que el teléfono podría terminar siendo un pisapapeles muy caro.
Al final, la gran esperanza de Apple recae en el 57% de sus usuarios que todavía andan por la vida con modelos más viejos que la promesa de bajar de peso en enero. La compañía reza para que esta legión de nostálgicos vea el teléfono plegable y corra a las tiendas a entregar sus ahorros. Solo el tiempo dirá si esta jugada convierte al iPhone Duo en una leyenda o en el chiste más caro de la historia de la tecnología.



