Atención, adictos al dulce y gente que sobrevive a base de café con tres cucharadas de azúcar: el universo conspira para amargarles la existencia. El precio del azúcar ha alcanzado un nivel tan ridículo, que no se veía desde marzo de 2025, lo que prueba que el futuro ya llegó y es más caro. Los culpables de este drama son la India, que de repente tiene antojo de azúcar ajena, y Brasil, donde parece que Noé está construyendo su segunda arca justo en los cañaverales.
La situación en la India es digna de una telenovela con un giro de guion inesperado. Siendo el segundo productor mundial, ahora resulta que necesita importar azúcar como si no hubiera un mañana para calmar sus precios internos, que estaban más inflados que el ego de un político en campaña. El gobierno abrió la veda para importar sin impuestos y las fábricas se lanzaron a pedir casi 800.000 toneladas, demostrando que la desesperación por un postrecito puede mover montañas… de dinero.
Mientras tanto, en Brasil, el principal productor del planeta, el problema no es la sequía, sino todo lo contrario. Las lluvias torrenciales en el centro-sur del país tienen la molienda de caña más detenida que el tráfico en hora pico. Se pronostican más aguaceros en São Paulo, así que los trabajadores probablemente estén considerando cambiar las cosechadoras por lanchas para poder llegar a los campos de caña.
Globalmente, el panorama pasó de ser una fiesta con pastel para todos a una dieta forzada. La Organización Internacional del Azúcar ya anunció que para la próxima temporada habrá un déficit mundial de unas 260.000 toneladas. El gran villano de esta película es el fenómeno de El Niño, que por un lado seca los cultivos en Asia con sequías y por otro ahoga las cosechas en Brasil, como si estuviera jugando a los dados con el clima del planeta.
Para echarle más leña al fuego, el precio del petróleo está por las nubes, lo que incentiva a las fábricas brasileñas a usar la caña para producir etanol en lugar de azúcar. Es la traición definitiva: en vez de endulzar tu café, la caña se usará para que los autos puedan correr más rápido. A este paso, los coches tendrán más energía por la mañana que nosotros.
Así que ya lo sabe. La próxima vez que pida un postre, quizás deba solicitar también un plan de pagos a meses sin intereses. El azúcar se ha convertido en un artículo de lujo, y pronto tendremos que empezar a racionar los sobrecitos que nos robamos de las cafeterías. Vayan preparándose para un futuro amargo, o al menos, no tan dulce.



